
Han pasado casi diez meses desde aquel día que cambió para siempre la vida de la familia Procel Amay. La muerte de Edgar Leonardo, sargento segundo del Ejército Ecuatoriano, no solo dejó un vacío irreparable, sino que hoy mantiene a sus seres queridos en una lucha constante por justicia.
Hechos
El caso se remonta a la noche del 6 de julio de 2025, cuando Edgar perdió la vida en la vivienda donde residía junto a su pareja, en Loja. Su cuerpo fue hallado horas después, en la madrugada del 7 de julio. Tenía 40 años y 19 de ellos los dedicó al servicio militar. Era padre de dos niños pequeños, quienes —según sus allegados— hoy enfrentan las secuelas emocionales de lo ocurrido.
En diálogo con Diario Crónica, Gabriela Procel, hermana de la víctima, manifestó que, tras nueve meses de proceso, el 29 de abril de 2026, a las 08h05, un tribunal de garantías penales de la Unidad Judicial Penal de Loja emitió su sentencia. En la resolución determinó que el hecho se produjo en el contexto de una presunta “defensa propia”, lo que derivó en la liberación inmediata de los principales implicados.
Según lo expuesto, en el caso estuvieron involucradas tres personas: la pareja sentimental de la víctima (M.M.), un primo (G.P.) de esta y la esposa (R.T.) de dicho familiar, quienes fueron vinculados a la investigación.
“¿Cómo pueden decir defensa propia cuando fueron tres personas contra uno?”, cuestionó. De acuerdo con su versión, su hermano habría recibido un fuerte golpe en la cabeza antes de ser reducido y posteriormente inmovilizado y asfixiado. La autopsia determinó que la causa de muerte fue estrangulamiento y evidenció lesiones internas; sin embargo, sostienen que estos elementos no fueron considerados determinantes en el fallo.
También denuncian presuntas irregularidades posteriores al hecho. Señalan que la escena habría sido limpiada y que existieron versiones contradictorias. “Mintieron desde el principio”, afirmó, al asegurar que inicialmente intentaron atribuir la muerte a un supuesto paro cardíaco y que incluso habrían ocultado información sobre su identidad, pese a que sus familiares residían a pocas cuadras del lugar.
De acuerdo con su relato, una mujer habría presenciado lo ocurrido y manifestó que Edgar Leonardo estaba en el suelo, mientras una persona lo sujetaba y otra presionaba su pecho. Asimismo, uno de los procesados habría reconocido su participación durante la audiencia e incluso habría pedido perdón.
El malestar también alcanza al desarrollo del proceso judicial. Sostienen que los implicados se acogieron al derecho al silencio, que hubo inconsistencias en sus versiones y que, previo a la última audiencia, permitieron una reunión prolongada entre los acusados y su defensa.
En ese contexto, Gabriela también relató que los hijos de la víctima habrían presenciado lo ocurrido y que, incluso, han contado lo sucedido a sus familiares. “Ellos vieron todo”, expresó. Actualmente, los menores permanecen bajo el cuidado de su padre, mientras intentan sobrellevar el impacto emocional.
Marcha
La indignación del caso trasladó a las calles. La tarde de este lunes 4 de mayo de 2026, familiares, amigos y ciudadanos realizaron una marcha pacífica para exigir justicia. La movilización inició en el parque Bolívar y recorrió varias calles céntricas hasta llegar a los exteriores de la Gobernación de la provincia de Loja, donde se concentraron con pancartas y consignas.
Durante la jornada, Gabriela Procel reiteró el pedido de revisión del caso y anunció que apelarán la sentencia. “Vamos a llegar hasta las últimas instancias para que la muerte de Edgar Leonardo no quede en la impunidad”, finalizó.

