
Entre el movimiento cotidiano de la plaza de Santo Domingo y las personas que se detienen a observar cada detalle de sus trabajos, Juan Carlos Flores mantiene vivo un oficio que ha formado parte de su vida desde hace más de dos décadas. El artesano encontró en la carpintería no solo una forma de generar ingresos, sino también una oportunidad para reinventarse tras la pandemia, elaborando artículos de madera que hoy llaman la atención de locales y visitantes.
Objetos
En diálogo con Diario Crónica, Flores relató que desde joven tuvo que escoger entre la mecánica y la carpintería, inclinándose finalmente por el trabajo en madera, una decisión que marcaría su trayectoria profesional. “Ya voy más de 20 años en esto”, dijo.

Aunque durante muchos años se dedicó a la fabricación de puertas y trabajos tradicionales de la rama, con el tiempo decidió innovar y adaptarse a nuevas necesidades del mercado. Actualmente, gran parte de su producción está enfocada en artículos para mascotas, especialmente perros y gatos, para quienes fabrica camas, casas, comederos, bebederos y accesorios decorativos para el hogar con excelentes acabados.
Según explicó, la idea surgió principalmente por necesidad, luego de perder su local durante la pandemia. Desde entonces comenzó a trabajar de manera más constante en espacios públicos y ferias artesanales de Loja. “Me gustó la calle y aquí sigo”, expresó.
Flores señaló que la acogida de los productos para mascotas ha sido positiva, ya que muchas personas consideran a sus animales como parte importante de la familia. “Los quieren muchísimo”, comentó entre risas, al indicar que las casitas y comederos son de los artículos más solicitados.
El emprendedor utiliza principalmente madera de pino debido a su resistencia y costo accesible, aunque también emplea otros tipos de madera provenientes del oriente ecuatoriano. Para obtener el material, recibe apoyo de conocidos que realizan tala de árboles y le proporcionan distintos insumos para sus trabajos.
Además, explicó que muchos de sus diseños nacen de modelos observados en internet, aunque también cuenta con plantillas propias desarrolladas con la experiencia adquirida a lo largo de los años. Gracias a ello puede elaborar algunos artículos como llaveros y alcancías, en cuestión de horas.
Los precios de sus productos oscilan entre los USD 2 y USD 20, dependiendo del tamaño y complejidad de cada pieza. “Tengo de todo tipo de artesanía”, afirmó.
Venta
Juan Carlos atiende en la plaza de Santo Domingo principalmente los viernes y sábados, aunque en ocasiones también los jueves. El resto de la semana trabaja en su taller ubicado en el barrio San Pedro, en la calle Paraguay, junto al local de grúas Poma.
