Es muy justo el homenaje
por su larga trayectoria
que se encumbra en nuestra historia
y resarce al personaje.
Su trabajo denodado
entregado al periodismo
es supremo quijotismo
que resalta su legado.
Muchos días de trabajo
lo circundan al amigo
cuyo don es el testigo
de las glorias desde abajo.
Un abrazo bien sentido
le entregamos al docente,
periodista buena gente
por sus logros bien traídos.
Es el alma de los buenos,
de los leales a su pluma
la que avanza entre la bruma
y denuncia el desenfreno.
La verdad es su objetivo
que lo lleva hacia la gloria
y se queda en la memoria
de su pueblo y colectivo.
Desde ya, en los anales
de la historia estás presente
por tu trato diligente
y otras formas tan cordiales.
Para Loja eres un faro
de trabajo, de constancia,
con fervor, con gran pujanza
siempre avante, sin reparos.
Tus amigos, familiares,
celebramos este día
tus visibles alegrías
que se elevan por millares.
Ismael, eres de Loja,
eres polvo, eres la fuente
eres fuego refulgente
con entraña siempre roja.
