Luis Antonio Quizhpe
El amor y la amistad son valores fundamentales que caminan juntos en la vida. Nos brindan apoyo emocional, reducen la soledad y mejoran nuestra salud mental. Ambos se construyen sobre el afecto sincero, la empatía, la confianza, el respeto mutuo y la tolerancia. Propicia una relación saludable donde hay diálogo abierto, escucha activa y respeto mutuo, incluso ante opiniones contrarias. Promueve la confianza, el respeto a la privacidad y el reconocimiento de límites personales. Contribuye al bienestar personal porque se da una real comunicación y respeto, se cultiva confianza y límites, y se disfruta de bienestar y crecimiento entre las personas.
Estos valores destacamos en la novela de aventura “El principito” del escritor francés Antoine de Saint-Exupérry, donde narra la historia de un piloto varado en el desierto del Sahara que mientras reparaba la nave entabla amistad con un pequeño príncipe proveniente del asteroide B 612, quien le enseña profundas lecciones sobre el amor y la amistad y le pide que dibuje una oveja. El piloto descubre la fascinante historia del personaje que comienza en su asteroide, donde vivía con tres volcanes y se entretenía arrancando las malas hierbas y viendo cómo se pierde el sol.
Un día, en el asteroide nace una flor que el principito la cuida y atiende con dedicación, aunque la flor es dramática y caprichosa, actitud que le molesta, por lo que decide abandonar su hogar y emprender un viaje por el universo en busca de un amigo. En la travesía, que llevará al principito a visitar varios asteroides hasta llegar a la Tierra, conocerá a un variado grupo de excéntricos personajes que lo convencen de lo extraño que es el mundo de los adultos, tan ocupados siempre en asuntos serios e importantes, que se olvidan de disfrutar la vida.
La novela diligentemente nos da enseñanzas claves sobre la tolerancia; es decir, aceptar al otro. El protagonista aprende a querer a su rosa a pesar de su orgullo y vanidad. Otros personajes muestran que es fácil criticar a los demás, pero muy difícil juzgarse a uno mismo. El zorro enseña que la tolerancia y el afecto exigen paciencia y dedicación para conocer al otro; respetar lo diverso, valorar el tiempo que corre inexorable. Cada planeta visitado muestra formas distintas de ver la vida que el niño no rechaza, sino que intenta comprender.
El Principito es un libro para todas las edades y para todas las culturas, porque pone en juego dos necesidades propias de la vida: la necesidad de dialogar y la de asimilar el paso del tiempo. La primera que requiere una atmósfera hospitalaria y natural para conversar entre dos nuevos pero entrañables amigos; la segunda, una reflexión sobre lo que significa entrar en la vida adulta, es decir, dicho con el Principito, dejar de ver lo esencial. ¡Qué bien haría la lectura de este libro a padres, maestros, políticos y todo hombre que quisiera ser grande!
