Efrén Sarango
El Adolfo Valarezo
atraviesa crisis fea,
su edificio de gran peso
poco a poco se cuartea.
A pesar del gran peligro
nadie dice ni hace nada,
¡qué bonita pendejada!
dijo ayer don Pepe Grillo.
Las columnas en sus bases
ya denuncian cuarteaduras,
en pasillos y en las ¨clases¨
se presentan las ranuras.
Una parte de su muro
se cayó con sus ladrillos,
porque el piso que era duro
terminó como afrechillo.
Lamentable, no tenemos
el dinero necesario,
que, muchísimo tememos,
continuar con el calvario.
El peligro es inminente
para alumnos, profesores;
si algún día, de repente
nos envuelven los temblores.
El colegio necesita
una mano, don Vinicio,
en dinero, que permita
reparar el edificio.
El colegio, en forma urgente,
necesita dolarillos,
materiales, mucha gente
y carradas de ladrillos.
