Exalumnos de la Miguel Riofrío entregan cubierta escolar en gesto de reciprocidad

Rafael Riofrío

Volver a los pasillos donde aprendimos las primeras letras siempre conmueve el alma, pero regresar para transformar ese espacio con un gesto concreto es la máxima expresión de amor institucional. El acto de devolver a las aulas una porción de lo recibido trasciende la mera nostalgia; materializa un compromiso cívico y ético que fortalece la educación. Ese sentido de pertenencia es la herencia más valiosa que una escuela puede imprimir en sus aulas.

Como exalumno y exdocente, siento un profundo orgullo al contemplar la extraordinaria obra que hoy se entrega a nuestra querida Escuela Miguel Riofrío: la cubierta para la cancha de uso múltiple. Más que una estructura física, este logro representa un testimonio vivo de altruismo, nobleza y reciprocidad. Bajo el liderazgo de Carlos Freire, Justo Sánchez, César Valarezo, Francisco Carrión, Miguel Espinosa, entre otros –dignos exalumnos del inolvidable Dr. Marco Arévalo–, este grupo de miguelinos ha demostrado que la unidad y el servicio rinden frutos invaluables.

A partir de hoy, cerca de 1300 estudiantes, desde el nivel inicial hasta décimo año de educación básica en las jornadas matutina y vespertina, contarán con una área adecuada y protegida del sol radiante o de la lluvia. Allí podrán realizar sus actividades de educación física, practicar deportes, jugar y construir recuerdos imborrables. Esta generosa entrega no solo aporta al bienestar material, sino que honra el espíritu de laicismo, libertad y excelencia que nuestros maestros nos inculcaron. Nos educamos bajo el legado de figuras ilustres que nos antecedieron desde la fundación del plantel y la gesta liberal, pero obras como esta confirman que la grandeza miguelina también se escribe en el presente. Deseo fervientemente que este logro inspire a otras promociones a sumar esfuerzos por nuestra querida escuela.
Sin embargo, este ejemplo de entrega también debe impulsar la defensa integral de nuestra infraestructura. Queda como tarea pendiente para las actuales autoridades exigir la rehabilitación y recuperación total del área de recreación de los niños de inicial, espacio que lamentablemente ha sido ocupado de forma abusiva como garaje por empleados del Ministerio de Educación. La gratitud de los exalumnos no termina en la donación; continúa en la protección viva de la escuela. Hoy celebramos con el corazón lleno de júbilo esta magna obra, convencidos de que el espíritu miguelino seguirá floreciendo en cada estudiante que camine bajo la nueva cubierta.