POR RUY FERNANDO HIDALLGO MONTAÑO
Las declaraciones del presidente de los Estados Unidos refiriéndose a la hermana Venezuela como el futuro estado número 51 de la unión americana, debe encender las alarmas en nuestra región porque se trata de una aseveración alevosa y descarada que pinta al desnudo las verdaderas intenciones de la potencia del norte con respecto a Venezuela. ¿No se suponía que invadieron aquella nación para democratizarla y liberarla del narcotráfico?, y ahora resulta que explotan miles de barriles de petróleo venezolano encima les dictan la próxima agenda electoral de ese país y además pretenden añadirlo al territorio norteamericano y lo dicen sin pudor alguno.
Esta situación es altamente preocupante para el resto de países soberanos pues hoy es Venezuela, ayer fue Puerto Rico, mañana puede ser cualquier país que posea recursos naturales y energéticos que active la desmedida ambición de los del norte, que tras una aparente guerra a los narcos, disfraza su insaciable sed de hegemonía planetaria.
Si es real esa lucha, ¿por qué con todos los recursos tecnológicos y militares que tienen a su alcance no han podido bajar el consumo de drogas en su población que es el más alto del mundo? Y aún así nos ofrecen su “ayuda”, ocultando sus intenciones que apuntan a apoderarse de nuestras riquezas, como ya lo están haciendo en contubernio con los gobiernos lacayos que tienen en la región que peligrosamente ganan elecciones y se someten a sus designios, postergando el desarrollo de sus pueblos viendo como saquean sin misericordia el porvenir de sus coterráneos que siguen viviendo en la pobreza, aunque desde organismos internacionales manipulados como la ONU nuestro gobernante actual nos diga que estamos súper bien y que quienes afirmen lo contrario son correístas, terroristas o algo por el estilo
Pero mi provincia aún espera los 48 millones para adecentar un poco su precaria vialidad, los hospitales reclaman medicinas, los pacientes claman por diálisis y la delincuencia campea llevándose miles de vidas
Los presidentes de derecha mencionan cifras de un crecimiento fantasma que solo ellos ven y que no se traduce en bienestar ciudadano, hay gente que vive con un dólar diario y hasta menos y no les importa cómo diablos vaya el riesgo país, lo único que quieren es comer y satisfacer sus necesidades primarias.
Los gobernantes de derecha siempre se han caracterizado por su falta de empatía con la gente que los puso ahí, por su falta de humanidad frente a los requerimientos de la comunidad, solo quieren llegar al poder para someterse a las financieras de crédito internacionales y para regalar los recursos minerales y naturales de sus respectivos países. Por eso me preocupa intensamente este giro que Latinoamérica está dando hacia la derecha porque implica el retroceso en derechos y en oportunidades ganadas con sudor y hasta con sangre en las luchas libradas en las calles. Pero lo sucedido el domingo con Lula, en Brasil, me devuelve la esperanza que un país con una economía grande y solvente haya dicho NO al neoliberalismo con sus secuelas fatales.
