Diego Lara León
Isadora Maldonado, una gran caficultura lojana, que desde el mágico valle de Malacatos produce un café de altísimo nivel, en un discurso hace unos años dijo: “los lojanos no desayunamos, los lojanos tomamos café”, y es verdad, el café ha estado y está presente en la mesa y en la vida de los habitantes de este sitio de la patria, desde hace unos doscientos años, dicen los entendidos.
Recuerdo como mi abuelo hacía secar la “pepitas rojas” del café caturra en la vereda de la casa y así lo hacían muchos de los habitantes de Gonzanamá. Desde las seis de la mañana y desde las cuatro de la tarde, todo el pueblo olía a café.
Y, es que toda la provincia de Loja huele a café, es la bebida nuestra por tradición. El café está en el top 3 de las bebidas mas consumidas del mundo, solo por detrás del agua y del té. Se calcula que al año se consumen 1,10 billones de tazas de café en el mundo.
Con la evolución de las sociedades, y con los cambios en las preferencias de consumo, productos como el café han creado nichos especiales de consumidores, es decir, personas que buscan cafés especiales, cafés orgánicos, cafés con trazabilidad, cafés de lugares emblemáticos. Por supuesto, también está el mercado normal, el que busca volumen y buen precio.
Loja, desde hace varios años viene apostando por el café de especialidad, aquel que va a mercados exigentes.
Los caficultores lojanos desde inicios de los dos mil, con mucho esfuerzo, conocimiento y energía elevando el nivel del café que se produce entre montañas y valles al sur del Ecuador.
La Prefectura de Loja desde hace 14 años viene apoyando y en los últimos años con mayor fuerza a estos trabajadores de la tierra y del café, también está la cooperación internacional, las universidades y varios gobiernos locales.
Loja Sabor a Café nació como una propuesta para visibilizar ese trabajo. Año a año ha ido creciendo y se ha convertido en una vitrina que expone al mundo el nivel que está alcanzando el café lojano. Este 2026, tres lotes de café sobrepasaron los 90 puntos, es decir, este año hubo tres cafés presidenciales.
Ya es una tradición vestir de alegría y de aroma a café el parque central de la ciudad de Loja a mediados del mes de octubre.
Sin duda, queda mucho por caminar en la industria del buen café, sin duda también se está caminando hacia ese objetivo.
Bien por los caficultores lojanos, bien por las cafeterías de especialidad, que crecen cada día más, bien por la Prefectura, gran organizador de este evento.
Hasta aquí este editorial, con aroma a café. @dflara
