Los niños presente y futuro del país

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

La historia del Día Internacional del niño, inicia el 20 de noviembre del año 1959, donde la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó definitivamente la Declaración de los Derechos del Niño, que había sido elaborada 35 años antes por la activista Eglantyne Jebb, en Londres, Inglaterra, este fue el primer gran consenso internacional que reconocía los principios fundamentales de los niños de protección y cuidados para su desarrollo y bienestar futuro. El texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño fue aprobado en el año 1989 y, se le exigía a cada país firmante, el cumplimiento estricto de los tratados ahí establecidos.

La recomendación de la Asamblea dejaba, a elección libre y a conveniencia de cada país, la fecha más apropiada para celebrar el Día del Niño, siguiendo sus tradiciones y su propia historia. Es por ello que en cada región el Día del Niño varía de fecha. Algunos países, como Ecuador, mantienen el 1 de junio como fecha para esta festividad. Coincide con la fijada durante la Conferencia Mundial sobre el Bienestar de los niños en 1925. Sin embargo, las organizaciones internacionales en ayuda de la infancia, fijaron el día 20 de noviembre, en honor a la Primera Declaración de los Derechos de los Niños del año 1959. 

La celebración de la festividad y homenaje a los niños ecuatorianos, considera los derechos instituidos en la Ley General de los Derechos de los niños y adolecentes señalando el mandato los siguientes Derechos: a la vida, a la supervivencia y al desarrollo, prioridad, identidad, vivir en familia, a la igualdad sustantiva, a no ser discriminado, a vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo integral, a una vida libre de violencia y a la integridad personal, a la protección de la salud y a la seguridad social, inclusión de niñas, niños y adolecentes con discapacidad, a la educación, al descanso y al esparcimiento, a la libertad de convicciones éticas, pensamientos, conciencia, religión y cultura, a la libertad de expresión y de acceso a la información, de participación, de asociación y reunión, a la intimidad, a la seguridad jurídica y al debido proceso, derechos de niñas y niños y adolecentes migrantes, acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet.

Consideramos que no hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana. El solo hecho de que un niño exista es un presente. Todos los niños, encarnan la promesa viva de que el mundo se puede transformar, en el futuro, en un mejor lugar. Ellos son un regalo precioso que deben ser cuidados como el mayor tesoro de la humanidad, porque de esta generación dependen grandes cambios.

Si los niños son el futuro del mundo, el Gobierno, la sociedad adulta son los responsables de sembrar en ellos las semillas apropiadas de amor, respeto, educación, tolerancia y demás valores.

¿Cuántas veces nos hemos preguntado para qué sirve un Día Universal? Le contamos, suele utilizarse como recordatorio y en ocasiones como esta, de gran importancia, el Día Universal del Niño se estableció hace más de medio siglo. 20 de noviembre, una fecha que recordará algo obvio y por lo que siempre debemos de velar: la defensa de los derechos de los niños y niñas del mundo. Defender el bienestar de los niños no sólo es importante por aquellos que sufren en la actualidad sino también porque en ellos nos estamos jugando la supervivencia y el progreso de la humanidad. ¿Hay algo más importante que eso?

Irene Calvo Escobar, acusa que los derechos de la infancia se han convertido en uno de los retos a conseguir en el siglo XXI a nivel mundial. Después del gran paso alcanzado internacionalmente hacia adelante por la sociedad con la aprobación de la Convención de Derechos del Niño en 1989, debemos seguir luchando para conseguir la plena universalidad de los derechos de los menores. Es una necesidad sentida y percibida por la población y la política social el conseguir una garantía de los derechos de los niños y adolescentes, pues es fundamental para el alcance de un estado de bienestar y calidad de vida, señalando que el Gobierno Nacional debe y tiene la obligación de cumplir el mandato de velar por la seguridad y garantías de nuestra niñez, en beneficio del fututo de nuestro País.

Reflexionamos que la importancia de la educación en la infancia es clave para el desarrollo de las personas, porque es en esta época de la vida donde se sientan las bases para el desarrollo futuro de la persona. Cuando hablamos de educación no nos referimos únicamente a la adquisición de conocimientos académicos, el término educación incluye también la parte no cognitiva, aquella que se refiere a la formación del niño o niña en valores. Toda la información que recogemos en los primeros años de vida nos sirve para desenvolvernos en el mundo y nos desarrollemos plenamente como personas. Por eso es tan importante la educación en la infancia. Así sea.