César Augusto Correa J.
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La Constitución de 2008 introdujo en la legislación ecuatoriana numerosas disposiciones válidas para mejorar las condiciones de trabajo de los habitantes del país y para construir un Estado más vigoroso. Históricamente hablando, se trata de la Carta Magna más democrática que ha tenido el Ecuador. Su aplicación desde 2008 hasta 2016, conjuntamente con otras ventajas coyunturales que se le presentaron a Rafael Correa, se consiguió el respeto a las normas del Derecho Social como nunca antes se había vivido en nuestro país y todas las decisiones presidenciales priorizaron los intereses del Estado, cuyo patrimonio creció por lo menos en 100.000 millones de dólares.
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