Hace cinco años, sorprendió al mundo con su encíclica LAUDATO SI (“Alabado seas”) cuyo fundamento está en el Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís. En resumen, habla sobre el cuidado de la creación y nuestra casa común, hace un llamado hacia una “conversión ecológica” a través de cambios en nuestro estilo de vida y nuestra sociedad y además denota una fuerte propuesta de acción política para que los gobiernos diseñen políticas públicas que garanticen el cuidado, protección y seguridad de la vida humana y de la naturaleza. “Aún estamos a tiempo para cambiar este sistema que agrede, destruye y mata la naturaleza y al conjunto de la Creación”, dice.
Si bien en la Iglesia, el cuidado por la creación ha estado presente en el discurso, es a partir de 1970 que hay aproximadamente 50 declaraciones de Obispos del Vaticano y Conferencias, sobre todo Latinoamericanas, que evidencian su preocupación, pero, Laudato si es la de más alto nivel de enseñanza que posee la Iglesia. No solo es un conjunto de contenidos y referencias bíblicas o históricas, sino una propuesta de vida que invita, conmueve y transforma “demostrando que el cuidado de los unos a los otros, el cuidado de la naturaleza y la vida espiritual están interconectadas, de allí su propuesta de ecología integral”.
La interconexión entre vida, naturaleza y espiritualidad conlleva una conversión y cambio real para escuchar “el gemido de la Tierra y el gemido de los pobres”, frente a la “cultura del descarte” que promueven la economía neoliberal y globalizadora y que son un atentado a la dignidad de la vida y de la creación.
Recordar estos 5 años de la encíclica en la Iglesia y en la sociedad es un reto para que como seres humanos e Iglesia institucionalizada seamos promotores de esperanza y generemos un cambio de forma y fondo para proteger la Casa Común, que nos pertenece a todos y es un encargo de nuestros hijos a quienes debemos devolverles mejor de lo que la encontramos.
Defender la casa común, es defender la vida y los valores de la justicia, la fraternidad, el respeto, la integridad con la creación y la armonía entre Dios, el ser humano y la naturaleza.
