Leonidas Proaño y Paulo Freire

Juan Luna

“Educar es el arte de despertar al ser humano, para que consciente de sí mismo, de su vocación, de sus capacidades y limitaciones, se vaya transformando en sujeto de su propio desarrollo”, Monseñor Leonidas Proaño (+). Paulo Freire, señala que “enseñar no es transferir conocimientos, sino crear las posibilidades para su producción o su construcción. Quien enseña aprende al enseñar y quien enseña aprende a aprender”.

Mons. Leonidas Proaño, obispo de Riobamba (1954-1986), como prelado emprendió su servicio pastoral en favor de los indígenas a quienes encontró empobrecidos y analfabetos, sin atención de sus patrones y del estado. Protagonista de la Teología de la Liberación en Ecuador visitaba por largas jornadas las comunidades en donde conversaba, consolaba y animaba a sus feligreses. Su testimonio permitió que la iglesia reconociera que, a lo largo de los siglos, había estado muy ligada a los poderosos y que debía volver la atención a los pobres y necesitados.

En 1960, emprendió en la Curia Diocesana una gran Reforma agraria que lo llevó a entregar terrenos a sus legítimos propietarios, los indígenas.

En 1962 en onda corta y con apenas un kilovatio de potencia, creó e inició las Escuelas Radiofónica Populares (ERPE) bajo el lema de «Educar es Liberar», muy pronto se extendieron a provincias vecinas llegando así al campesinado con cursos de alfabetización y aritmética, en emisiones en quichua y español, complementadas con música y evangelización. La hazaña permitió salir del atraso y analfabetismo y el posterior reconocimiento constitucional como país pluricultural.

Paulo Freire (1921-1997), pedagogo del oprimido, de la esperanza y de la liberación Paulo Freire inspiró su proyecto educativo en los hombres y mujeres «no letrados», de aquellos llamados «los desarrapados del mundo», de aquellos que no podían construirse un mundo de signos escritos y abrirse otros mundos, entre ellos, al mundo del conocimiento y de la conciencia crítica. Gran mentalizador del programa de alfabetización de adultos para la liberación y profundización de la propia palabra, la palabra de aquellos que no les es permitido expresarse, la palabra de los oprimidos que sólo a través de ella pueden liberarse y enfrentar críticamente su historia.

Los dos personajes demostraron que la educación es fundamental para la sociedad, la cultura y la humanidad, si no hay educación eficiente no hay futuro y la esperanza del progreso humano puede desvanecerse. El MINEDUC revela que casi 100 mil estudiantes no han regresado a clases y que el acceso a las tecnologías y conectividad para la continuidad de su proceso educativo amenazan las esperanzas de inclusión, justicia y equidad.

La crisis actual, es la oportunidad para tomar conciencia de la educación como un derecho universal y gratuito; prioridad de los gobernantes y obligación de todos, particularmente de los padres de familia, que deben velar por la calidad de la educación formal y no formal de sus hijos.