La empresa familiar en el 2021

Estamos cercanos al mes de marzo, mes en el cual la mayoría de la empresas realizan las juntas generales de socios, estas juntas  permiten analizar los resultados del año anterior, aprobar presupuestos, planes y estrategias para afrontar el nuevo año fiscal, año que se vislumbra complejo por la lentitud en la reactivación económica, reducción de la demanda mundial, efectos aún de la pandemia; y, en el caso ecuatoriano parsimonioso proceso de vacunación e inestabilidad provocada por un difícil y accidentado proceso electoral.

También a finales de febrero tenemos ya datos reales que nos permiten saber cuál fue el comportamiento de la economía nacional y de cada una de las empresas. En el Ecuador en el 2020 las ventas que dejaron de generarse en el sector privado alcanzaron los 17.900 millones dólares, esto es alrededor del 19% del PIB, una reducción tan fuerte en las ventas del sector privado trae como consecuencia, reducción en la liquidez de las empresas, contracción en la oferta y pérdida de empleo. Este 2021 no empieza bien puesto que las ventas de enero y febrero son menores al mismo periodo 2019 y 2020; estamos frente a un inicio complejo del año.

La balanza comercial de nuestro país terminó el 2020 con un superávit de 3,240 millones de dólares, esto equivale a 2.420 millones más que el año anterior, provocado por un excedente de 2.599 millones en la balanza de exportaciones petroleras y de 641 millones en las exportaciones no petroleras. Estas exportaciones no petroleras por primera vez en 20 años fueron superavitarias, puesto que pese al problema mundial se mantuvieron las exportaciones de camarón con una ligera reducción, pero aumentaron las exportaciones de banano, café, atún y productos mineros, además las importaciones cayeron 16,2% respecto al 2019, reducción provocada por la contracción en el consumo de los hogares y por una menor inversión. No siempre la caída de importaciones es buena, aunque equilibra la balanza comercial una reducción general en importaciones indica que se redujo también el ingreso de maquinaria, materias primas o tecnología, que son necesarios para la producción, para la innovación y para el crecimiento de las empresas. También una caída de importaciones genera pérdida de empleo, quien mas importa es el sector comercial y una reducción implica menor empleo y menor velocidad de circulación del dinero.

Qué bueno que nuestro sector industrial en materia de exportaciones logró mantener en términos generales una proporción similar a los años anteriores (en unos casos mas y en otros menos que el 2019). La exportación de materias primas y sobre todo de productos con valor agregado permitió generar divisas al país y salvar empleos. No olvidemos que la industria ecuatoriana nunca dejó de abastecer el mercado nacional, pese a las enormes dificultades sanitarias y logísticas.

Finalmente quiero compartirles los resultados de la décima edición de la encuesta global de empresas familiares que realiza anualmente la firma PriceWaterhouseCoopers. Los resultados revelan que más del 80% de los líderes de las empresas familiares están seguros que el 2021 es un año de adaptación y los que no se adapten estarán ante un riesgo comercial muy alto, pero solo un 37% de las empresas tienen una estrategia definida para ello.

El 80% de las empresas se adaptaron a los desafíos de la pandemia, pero solo el 39% de ellas aceptó que sus capacidades digitales son buenas.

En el Ecuador más del 80% de las empresas son empresas familiares. Gran reto, grandes dificultades y grandes oportunidades nos esperan para este 2021.

Cuidado con quienes buscan debilitar a la empresa familiar, la base del empleo nacional está en el sector productivo.

Que sea un año de reinvención y que sea un año de reactivación.