Crisis logística mundial

Diego Lara León

El 80% los productos importados que se consumen en los diferentes mercados mundiales se mueven a través del transporte marítimo. El principal insumo del transporte por mar son los contenedores, que son recipientes metálicos de gran tamaño dentro de los cuales se transporta todo tipo de mercadería. En las últimas décadas se ha ido consolidando el uso de contenedores de 20 pies (de 6 metros).

El sistema de transporte marítimo es operativamente más sencillo y permite movilizar grandes cantidades de mercancías entre los puertos de salida y los terminales de llegada con relativa simplicidad, obviamente también es la forma más barata de transportar esas enormes cantidades de productos.

Podría sonar repetitivo decir que la causa de muchos problemas en la economía mundial es la pandemia del COVID-19. Sin embargo, el abastecimiento de productos para el comercio alrededor del mundo ha sufrido un desequilibrio nunca antes visto debido a: los confinamientos, los cierres de fronteras, el aumento del comercio electrónico derivado de las nuevas costumbres post – confinamiento, la falta de personal en los puertos chinos; y, por la escasez de contenedores suficientes.

Pero ¿por qué escasez de contenedores?, pues, no porque hayan desaparecido, sino porque están mal distribuidos en el mundo. La logística se movía como un reloj, con un ritmo frenético pero sincronizado antes de pandemia. Hoy, en vista de todo lo mencionado antes, existen contenedores represados en puertos de destino cuando se los necesita en puertos de salida, existe mucha carga en espera por ser trasladada, existen insumos que no pueden llegar a las fábricas; en fin, está desincronizada la logística comercial mundial.

¿Un proceso tan enorme y complejo, puede recuperarse de forma rápida? La respuesta es no. Los expertos indican que ordenar nuevamente todo este caos logístico tomará una buena parte del año 2022. Pero estos problemas generan incremento de costos, desabastecimiento y contracción de la producción.

Un contenedor desde China hasta América costaba en promedio tres mil dólares, en estas semanas ese mismo contenedor ha llegado a costar en algunos casos hasta veinte mil dólares, esto sin duda encarecerá el producto final. Ya se empieza a ver en perchas de grandes y pequeños centros comerciales a lo largo del mundo una disminución en el stock de productos.

El año pasado, la economía mundial se paralizó. Este año ha vuelto a ponerse en marcha pisando el acelerador de golpe, sólo para quedar atrapada en uno de los mayores atascos de la historia, la llamada “crisis de los contenedores”.

Estamos llegando a diciembre, mes de altísima actividad comercial; al parecer nos enfrentamos a una navidad sin algunos productos. Pues es la oportunidad para volcar el consumo hacia lo local, en medida de lo posible.
Toda crisis trae oportunidades, la tarea es encontrarlas y aprovecharlas.
@dflara