En vela, sin pegar los ojos 

                                                  A Carlota 

“Madre, todos ya se fueron esta noche. 

Ahora los escucho hablar de lejos y reír. 

Las mañanas y las noches van a ser todas para vos. 

Ayúdame a despertar del sueño oscuro” 

¿Qué poema puede escribirse a la madre? 

¿El presentimiento del amor? 

Cordón umbilical es su palabra, 

paño mojado para la fiebre,

horchata con sábila y limón.  

¿Cuántos pañales te cambió sin renegar? 

¿A chicotazos te cercenó la pereza? 

hijo siempre a pesar de andar en las calles, 

madrugadas sin pegar los párpados, 

cerros de ropa por doblar.   

¿De cuántos bares te sacó agarrado de la oreja?  

¿Cuántas veces te llevó las tareas olvidadas? 

 desde las gradas suenan sus aplausos, 

ojos que miran con las manos, 

calor que te seca las lágrimas.   

¿Cuántas ofensas hizo que se muerda la lengua? 

¿Qué preguntas te contesta sin que lo sepas? 

hogar antes que una lujosa casa, 

un plato de comida en la mesa, 

un abrazo que cobija el frío. 

¿Una niña que borda tus escarpines? 

¿Una muchacha que quiere ser libre? 

Una huerta, llena de juguetes y colibríes, 

un poema que no quiso escribir, 

un arrullo impregnando en el alma.  

 Una raíz de lana en el cielo.