Quilanga, 28 de julio 2023
Al despertar y mirar el paisaje infinito de la creación, lo primero que percibes es el aroma del café que Proyecto “El Jardín: Café, Turismo y Naturaleza” te ofrece cuando vas de visita y te reencuentras con la paz de Quilanga, paz que, a propósito, siempre la necesitamos en nuestra vida.
El café de altura que ha dado nombre e historia a nuestro modesto cantón es también motivo de orgullo, de esperanza y de ganas de emprender y forjar de espacios en donde el café nos reúna y permita entablar interminables conversaciones, quizá, parafraseando al gran Eduardo Galeano, sean de diálogo democrático y quienes habitamos y quienes nos visiten podamos, al abrigo de un café conectarnos con la realidad de la política, las socializaciones, la creatividad sin límites, el debate acalorado, la escritura sentipensante y hasta los chismes inmisericordes.
Hoy, los espacios de cafés en las grandes ciudades son de socialización, de comunicación y de imaginación en donde los parlantes conjugan representaciones creativas de la memoria histórica, la historia existente y la historia soñada. A esta identidad histórica presencial, se suman nuevos espacios mediados por la tecnología con sus facilidades de conectividad que pasa a convertirnos en ciberciudadanos, de allí, el sentido de tomar un café pasa por considerar la relación conversación – tecnología – socialización – degustación.
En medio de esta sociedad que se innova permanentemente, también el café debe reinventarse, experimentando multiplicidad de fórmulas cada vez más sabrosas y pluralistas, así el café puede tomarse con gotitas de leche, con canela, con chocolate, con jengibre, con vainilla, con naranja o con toda la imaginación posible de quien lo prepara y lo sirve en la mesa; lo cierto, tanto, en las mañanas, o en la tarde, en las tertulias o en la hora de la alimentación, el café es el aroma y el sabor.
La identidad o personalidad del café te trae a la mente un espacio público o privado de una mesa pequeña que entrecruza con aromas, conversaciones, encuentros casuales o concertados y accesos de todas las sangres, radica en su capacidad para el encuentro, la exposición, la escucha, el diálogo en conversaciones de café que versan, sobre todo, desde la cura del cáncer, el pago sin intereses de los préstamos, de los candidatos, de la vida de los vecinos, de las criptomonedas, de los que se van a EE.UU… hablan de todo, solucionan todo, pero, vueltos a la realidad el imaginario queda anulado con lo que realmente es y vive.
El café es el areópago de nuestros tiempos, generador de ideas y de intercambios múltiples. Es el espacio pequeño en donde la comunicación se cumple a cabalidad, en el diálogo con el café se aplican como en ningún otro los principios de escuchar para hablar, del diálogo participativo, del debate y del ejercicio pleno de la libertad de pensamiento y de expresión.
Es también el café un lugar para la lectura y la poesía. Cuánta inspiración ha nacido en una pequeña mesa en donde el aroma del café suaviza los sentimientos y emociones.
Este espacio de café y tertulia está en Quilanga, aquí una alianza estratégica de coterráneos emprendedores, entre Proyecto El jardín y Kawsana Coffee permiten contar con este novedoso espacio en donde el tiempo se detiene y se vuelve apto para la concentración, la escritura y meditación, es un lugar como dice Adalid Contreras “donde salvo saludos al paso, uno puede estar sin estar, estando sin ser interrumpido”.
