Campos Ortega Romero
A lo largo de la historia, el periodista, el comunicador social, no ha sido testigo sino actor del desarrollo o estatismo de los pueblos. Guardián permanente de la libertad y la democracia, no como expresión declamatoria y vacía, no como simple enunciado: gobierno del pueblo. Abraham Lincoln, abría de añadirle: “por el pueblo y para el pueblo”. Pero para que el pueblo gobierne, no basta tan solo que acuda a las urnas electorales, cada vez que se llame a elecciones. Cierto es que el pueblo es quien designa a su presidente, pero en la práctica suele ocurrir que las autoridades pierden todo nexo con sus representados. Las decisiones se adoptan sin que el pueblo tenga participación en dichos actos. Por ello acusaba Araquistain que: “el poder debe ejercerse como en una casa de cristal, sabiendo quien lo ejerce y conociendo quien lo arrebata, proponiendo al país lo que ha de resolverse y resolviendo lo que el país desee que se resuelva”. Y esto debe hacerse en todos los niveles, por cuanto no basta vivir al amparo de las normas jurídicas y gozar de las libertades públicas, para sentirnos en democracia.
Por ello esperamos que nuestro recién elegido presidente, Daniel Noboa, quien se constituye en el presidente más joven del país con 35 años, empresario y asambleísta, candidato de Acción Democrática Nacional, llega a la presidencia con la promesa de empleo y mano dura contra el narcotráfico, que lleve a la práctica las ofertas de campaña, cierto que no hay decisiones y respuestas únicas y sencillas a los problemas existentes, pero también es necesario recordar, que en una sociedad democrática se tiene éxito, cuando existe dedicación y participación de sus ciudadanos y los mandatarios tienen la obligación de actuar con tolerancia, aceptando las diferencias recíprocas, reconociendo que la otra parte tiene derechos válidos y puntos de vista legítimos, por lo que las grandes resoluciones que tienen que ser tomadas bajo el concepto de gobierno de las mayorías, y el respeto de las minorías.
Entonces la socialización de las problemáticas; y la solución de las mismas, mediante consensos entre: —autoridades y pueblo— se constituye en una educación para vivir en democracia, donde nos enseña a resolver conflictos, dentro del marco de la concertación y consentimiento, —por aquello que tenemos que saber respetar los criterios de las otras personas—. Con estos miramientos, bien se puede señalar que gobernar en democracia es bastante difícil, ya que lo que quiere y desea una persona, va contra los deseos e intereses de las otras. Por ello, se debe considerar que la democracia no es más que un conjunto de reglas para convivir con los conflictos, de manera tal que todas las resoluciones salgan de una discusión, de un debate mesurado y con altura, donde se respeten todos los criterios y por lo mismo, estas resoluciones sean aceptadas como legítimas.
Creemos así porque todos, absolutamente todos, tenemos el deber de hacer más grande y soberana a la patria que nos cobija a todos los ecuatorianos, y no el de arrancar a dentelladas su bienestar y su desarrollo. La tierra que nos dio la luz del nuevo día no es una mera abstracción, para uso verbalista del cálculo y la demagogia, la Patria somos todos, es el suelo en que vivimos, el aire que respiramos, las tradiciones y los anhelos, el esfuerzo y la esperanza, la mujer el hombre, la familia y el agregado social cultural.
Recordamos que no puede haber democracia en donde hay servidumbre e injusticia económica, lo que equivale a decir no se puede ser libres y esclavos a medias, la democracia, para no ser formula de apariencia ni de farsa, tiene que concebirse y vivirse de manera integral, considerando su fundamento vital en la economía del pueblo, como apoyo justo y legitimo de todas las personas y de la sociedad en general. De no ser así la democracia será lírica y romántica que puede servir para los pasajes de los discursos, de la oratoria circunstancial y de compromiso, pero no para afirmar y enraizar convencimientos en los hombres
Por ello, el deber prioritario de los comunicadores sociales es permanentemente recordarles a las autoridades designadas por la presidencia, el cumplimiento de sus ofertas de campaña y la exigencia de la realización de las obras necesarias en beneficio de la comunidad lojana. Nuestra obligación es de convertir la información en el análisis; y, herramienta creadora para la concienciación de un mejoramiento común. Hasta tanto esperamos en un mañana mejor, Así sea.
