El padre Luis Marcelo Enríquez Mora, oriundo de Pindal, lleva 22 años de sacerdocio. Ha recorrido varias parroquias de la provincia de Loja hasta que llegó a San Sebastián, sitio donde descubrió su vocación al servicio de Dios.
Inicios
El sacerdote, en diálogo con Diario Crónica, relató que nació en Pindal, pero luego sus padres viajaron a Loja y se radicaron. Estudió en la Unidad Educativa Bernardo Valdivieso, a la par fue catequista en la parroquia San Sebastián y perteneció al Grupo Juvenil con las Hermanas Salesianas.
“Durante esa permanencia en los grupos católicos descubrí mi vocación; Dios me llamaba al sacerdocio y decidí ir al Seminario Mayor Reina del Cisne en el año 1995”, dijo.
Agregó que sus padres son muy cristianos y cuando supieron que iba a prepararse para sacerdote les dio mucha alegría.
“Por la gracia de Dios fue seleccionado para ir a estudiar a Europa, en Pamplona-España, allí me preparé en la carrera de Filosofía y Teología; regresé en el 2001 cuando me ordené de diácono, luego de sacerdote —bajo la bendición de Monseñor Hugolino Cerasuolo Stacey—, a quien le debo mucho y lo aprecio, porque me dio la oportunidad de salir dos veces a Europa”, afirmó.
Tras ser ordenado, la Diócesis de Loja lo envió junto a los sacerdotes: Juan Guanuche y Washington Calva, para hacerse cargo del Santuario de El Cisne, tras la salida de la Comunidad de Oblatos del lugar.
“La parroquia El Cisne siempre será importante para los lojanos y ecuatorianos. Estar allí por casi dos años fue una experiencia bonita y enriquecedora —pues observé la devoción de la gente a la Virgen de El Cisne—; posterior, me enviaron al Seminario Menor”, puntualizó.
Sitios
El padre Luis Enríquez mencionó que del 2004 al 2007 estudió la licenciatura en Liturgia en Roma y un año después volvió al Ecuador. “A mi llegada me enviaron a Cangonamá-Yamana, del cantón Paltas, donde estuve 3 años; después pasé a la parroquia Carigán” donde permaneció 4 años, y Obrapia.
De 2015 hasta 2019 realizó el doctorado en Sagrada Liturgia y tras su regreso fue al Seminario Mayor como director espiritual de los jóvenes que están preparándose para sacerdotes. Tras un tiempo en ese lugar, lo enviaron a Pedestal y, finalmente, a San Sebastián.
“Esta parroquia es especial para mí, porque fue aquí donde era catequista, hice amigos y el sitio donde descubrí mi vocación al servicio de Dios”, indicó.
Subrayó que al estar ayudando y escuchando a la gente todos los días —en las diferentes comunidades— “no te percatas del tiempo y cuando regresas a mirar hacia atrás vemos que han pasado muchos años que los llevan solo en recuerdos”. (I)
Dato
Es el sexto de nueve hermanos.
