Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Con los ojos enternecidos, la mirada introspectiva y la mente absorta y casi agnóstica, contemplo y pugno por dilucidar un universo enigmático, de edenes, de solsticios y equinoccios, de oasis, de axiomas, de mitologías, de arcanos, de los genes y su genética y de una existencia evolutiva.
Desde el cenit de nuestra razón, discurrimos nuestro entendimiento, con argumentos válidos, con motivos y causas, como luz de la razón, con justicia y razonablemente y concluimos el Alfa y Omega como principio y fin, entendemos la existencia inexplorable de un ser supremo, eterno y todopoderoso que se llama Dios; porque así lo dictamina nuestra conciencia, como una propiedad del espíritu humano de reconocer en sus atributos esenciales irreflexivos, la verdad, como un testimonio inamovible de la veracidad y verticalidad de principios y realidades aseveradas.
La eternidad, atributo esencial de Dios, con su perpetuidad, que no tiene principio ni fin y que mediante la cognición que nos faculta para que, mediante el conocimiento, acción y efecto de conocer, mediante el nivel de la mente, es sabia, segura e inquebrantable.
Hablar de la cuna de la vida, es deliberar del origen de lo que somos y de un universo primigenio, primitivo y originario; es un teorema que significa proposición que afirma una verdad demostrable, es decir una verdad impoluta de un universo inmensurable, de arcanos indescifrables y de una belleza prístina.
La dialéctica como ciencia filosófica que trata del racionamiento y de sus leyes, formas y modos de expresión; del impulso natural de ánimo, que lo sostiene y guía en la investigación de la verdad, ordenada, serie de verdades o teoremas que se desarrolla en la ciencia o en la posición y encadenamiento de los hechos, con claridad meridiana determina las leyes sublimes en lo eterno, del principio contrario al escepticismo qué duda o es contrario a la lógica y la razón, que tiene antonomasia adquirida por méritos propios del origen y evolución del universo
El “Bosón de Higgs”, denominada “La partícula de Dios”, hallazgo que daría respuesta sobre la formación del universo, su origen y de todos los procesos evolutivos que han originado la transformación del universo; fue descubierto por el físico británico que ganó el premio Nobel de física del 2013 Peter Higgs, y es considerado como el mayor descubrimiento en la historia de la comprensión de la naturaleza.
Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Céd. # 1100310455
