La minga, una tradición que une comunidades

La minga, una práctica ancestral.

La minga es una herramienta empleada en comunidades y barrios, desde hace décadas; como una forma de unión entre las familias y miembros de una localidad. En Loja, su práctica es frecuente y, con el paso del tiempo, perdura.

La minga busca el desarrollo comunitario, dar solución a ciertos problemas y ser fuente de unidad en la comunidad.

Por lo general, la gente se reúne para realizar una obra: construcción de casas comunales, iglesias; labores de limpieza, arreglo de escuelas, entre otras.

Manuel Agustín Tene, de la Coordinadora de Organizaciones del Pueblo Quichua-Saraguros, explicó para Diario Crónica que, la minga es un terminó que implica no solo una reunión de trabajo donde emplean la fuerza física, “sino una acción de solidaridad, una labor en conjunto”.

Organización

Para su realización, previo, existe una planificación, nombran un organizador responsable de la convocatoria, y así pueda acudir la gente, dependiendo de la actividad a realizar, sea trabajo de campo o intelectual.

Algo particular es que, quienes apoyan en las faenas luego deben sumarse a otras mingas.

La actividad va acompaña de amenas conversaciones, entre los asistentes. Además, cada persona lleva el “cucayo” (almuerzo), para ofrecerlo en una pampamesa.

En otras ocasiones las mujeres preparan alimentos, los habitantes colaboran con una cuota-dinero. “Existe un espíritu de solidaridad, por un fin común”, contó Manuel Agustín.

Una vez concluida la actividad realizan un balance de los resultados.

Urbana

En la zona urbana, las mingas barriales también persiguen el mismo fin: conseguir mejoras del lugar donde habitan.

En barrios de la ciudad de Loja, la actividad es común. Los moradores se reúnen, especialmente, los fines de semana. Limpieza de parques, alcantarillas, rivera de los ríos, forman parte de las faenas.

Sonia Encarnación Palacios, moradora de Los Geranios, dijo, en meses previos al invierno, tras la convocatoria realizada por el ayuntamiento local, realizan esta actividad. “Me parece positiva porque todos colaboramos con ‘un granito de arena’ en el arreglo del lugar donde vivimos”. (I)

Dato

Según la historia, desde su aparición, hace más de 3.500 años en las culturas andinas, la minga es sinónimo de convivencia, buena vecindad, solidaridad, trabajo mancomunado que se ve reflejado en la mejora de la calidad de vida de la gente.