MI DELIRIO SOBRE EL CHIMBORAZO – POEMA DE BOLÍVAR  

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta  

El Libertador Simón Bolívar no solo fue gran estratega, militar y político, y llegó a liberar tantos países en Latinoamérica, también fue ensayista y si se quiere hasta poeta; la obra verdaderamente literaria y cargada de gran belleza, escrita por el Libertador es “Mi delirio sobre el Chimborazo”: “yo venía envuelto con un manto de iris, desde dónde apaga tributos el caudaloso Orinoco al Dios de las aguas. Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, y quise subir al atalaya del universo. Busqué las huellas de la Condamine y Humboldt; seguí las audaz, nada me detuvo; llegué a la región glacial; el éter sofocaba mi aliento. Ninguna planta humana había hallado la corona diamantina que puso las manos de la eternidad sobre las sienes excelsas del dominador de los Andes. 

Yo me dije: este manto de iris que me ha servido de estandarte ha recorrido en mis manos regiones infernales, surcando los ríos y los mares ir subiendo sobre los hombros de los Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, el tiempo ha podido detener la marca de la libertad. Belona ha sido humillada por el resplandor del iris. ¿Y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? 

Sí padre ¡arrebatado por la violencia de un espíritu desconocido para mí que me parecía divino, dejé atrás las huellas de Humboldt empañado los cristales eternos qué circundan el Chimborazo!

Luego como impulsado por el genio que me animaba, y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del firmamento; tenía a mis pies los umbrales del abismo. 

Un delirio febril embargaba mi mente; me siento como encendido por un juegos extraño y superior, era el Dios de Colombia qué me poseía. 

De repente se me presenta el tiempo. Bajo el semblante venerable de un viejo cargado con los despojos de las edades; ceñudo, inclinado, calmo, rizada la tez, una hoz en la mano… Yo soy el padre de los siglos; soy el arcano de la fama y del secreto; mi madre fue la eternidad; los límites de mi imperio los señala el infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la muerte; miro lo pasado; miro el futuro y por mi mano pasa lo presente. 

¿Por qué te envanece es niño o viejo, hombre o héroe? 

¿Crees que es algo vuestro universo? 

¿Qué levantarnos sobre un átomo de la creación es el aros? 

Sobrecogido terror sagrado. ¿Como ¡Oh Tiempo! respondí; no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto? he pasado a todos los hombres en fortuna porque me he elevado sobre la cabeza de todos. Yo domino la tierra con mis plantas; llego al alterno con mis manos; siento las presiones infernales bullir bajo mis pasos; estoy mirando junto a mis rutilantes astros los soles infinitos….”

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Ced. # 1100310455