La novela de Hugo González Carrión

Por: Sandra Beatriz Ludeña

“Confesión sin tutela” es la nueva novela de Hugo González Carrión, ubicada en el siglo XIX, se traza con un hilo que enlaza al corregidor, como funcionario principal en el marco de la estructura político-administrativa del régimen colonial. El corregidor era una institución como lo es la de gobernador en los tiempos actuales.     

¿Por qué mencionar al corregidor?, pues, el padre del personaje principal, lo era, y la corregidora, la madre.  La novela se da en Loja, en el Porvenir del cantón Espíndola.  Trata de la vida de Ramón, que se convierte en cura por imposición de su madre; ella, como corregidora, deseaba aportar a la Iglesia Católica, y coloca a su hijo al servicio de la misma, impulsada por poder, influencia política y económica, e indulgencias en la iglesia (también).

Es un relato imprevisible y fuera de lo convencional.  Empieza por el final, con Ramón de 72 años de edad y moribundo.  Tiene una intriga implícita, puesto que su autor desarrolla una paradoja anecdótica, al construir su novela alrededor de un personaje principal, que es un religioso y, desvincularlo de los deberes de todo buen cura.

Esta escisión, este rompimiento entre lo que debió ser y no fue, es la clave que marca la obra, resaltando los deberes que tenía Ramón como cura, y las pasiones que a todo hombre le son naturales.

La paradoja está en el título y se derrama imparablemente.  La “Confesión” apela al sacramento de la religión católica, ante un ministro de esa iglesia, que es confesor, quien escucha los pecados de los feligreses y según el arrepentimiento, da su absolución. Mas, el autor propone el sacramento contrariamente, pues, es en la confesión donde se dan las declaraciones de amor con sus amantes, y es allí, donde se ve la intriga. En la parte final, inversamente, Ramón se confiesa antes de morir, pero lo hace ante su esclava, a quién le cuenta las transgresiones cometidas en su vida profesional y espiritual.

Es tal, la tesis inversa que opera, que hay un replanteamiento de teoría de la Creación, con Adán y Eva en el Génesis, pero, acá, es lo contrario, ya que se coloca al sacerdote en posición de tentar a las mujeres desde su figura angelical, y ellas, las hijas de Eva, muerden la manzana prohibida.  Así, se ve una novela finamente trazada, con estrategia literaria, sutileza y verdadera gracia.

El autor explota también la psicología, mide cada palabra, la intensidad, la duración, y nos apunta con su gatillo intuitivo.  No se puede obviar que, echa mano de los recursos literarios, llegando al realismo mágico.  La denuncia social está presente en los ámbitos políticos, sociales, económicos. Existe total dominio de la jerga propia de los lojanos.  Se trata de una obra para enamorar a cualquier lector.  La recomiendo ampliamente.