La impermanencia en la vida es normal 

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Alguna vez te has sentido como si estuvieras en un carrusel mental que no se detiene, a veces es fácil dejarse llevar por nuestros pensamientos y perder el rumbo, cuando intentamos concentrarnos, estamos flotando en un mar de ideas, sumidos en conversaciones internas, si esto te suena familiar te invito a explorar un recurso que puede cambiar tu perspectiva; para ello el estoicismo determina ideas diseñadas para controlar y controlar; estas estrategias son como un faro que te indica el camino y la paz interior. 

A lo largo de este viaje encontrarás brújulas que te guiarán a la conciencia y la razón, para enfocarte en lo que realmente importa para evaluar tus pensamientos y su validez. 

Abraza la impermanencia y practica dejarla marchar; imagina que estás parado en la orilla del vasto océano de la vida, donde las olas nunca dejan de cambiar, esta imagen evoca la esencia de la filosofía estoica, una antigua corriente, que nos enseña a abrazar la constante transformación; los estoicos sabios ancestrales nos enseñan y muestran que la vida es como esas mismas olas suben y bajan sin descanso; en este viaje experimentamos alegrías y tristezas, ansias y pérdidas, todas ellas sujetas a cambios inevitables que no podemos controlar en nuestro destino, ni evitar el flujo constante de la existencia; esta liberación no es solo una decisión de abrazar la vida y afrontar sus desafíos con coraje. 

Al dejar de luchar por el control absoluto nos fundimos con él ritmo natural de la vida, descubrimos que cada cambio es parte del viaje, y que afrontar los desafíos con serenidad y paciencia, es una muestra de nuestra fortaleza interior, y no estamos atrapados en la frenética carrera por atrapar todo, sino que aprendemos a saborear cada momento sin aferrarnos demasiado a él. 

Considerar, por ejemplo, la pérdida de un empleo en tiempos difíciles, al recordar que la vida abarca mucho más que el trabajo, nos damos cuenta de que nuestra existencia no se define únicamente por nuestra ocupación, tenemos familia, amigos, pasatiempos y metas personales que también son importantes y no deben quedar eclipsadas por preocupaciones laboral. 

Al reconocer la naturaleza transitoria de la vida, sentimos menos presión y podemos enfocarnos en resolver nuestros problemas con mayor calma y claridad; recuerda que la vida es un viaje breve y precioso, practicar el arte del cambio y desapego, nos permite disfrutar cada momento de manera más plena y profunda, nos ayuda a dejar de sobre analizar y encontrar la paz interior, en medio de la vorágine del cambio constante. 

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Ced. # 1100310455