El triste drama de los pacientes oncológicos

Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Nacer pobre en un país como el nuestro es sellar un poco tu sentencia de muerte, porque aparte de las numerosas plagas que atacan al Ecuador, también hemos tenido gobiernos absolutamente insensibles frente a la dura realidad en la que vive su pueblo, en cuestiones vitales como la salud, elemento en el que el régimen actual deja mucho que desear. Resulta inaudito que el mandatario siga arrastrando taras y deudas de los gobiernos anteriores, y no demuestre ninguna intención de cancelar pagos pendientes con instituciones que prestan importantes servicios a la ciudadanía, como los GAD, IESS, Solca que impiden que estas instituciones continúen realizando sus labores en beneficio de la comunidad.

Está claro que soportamos una crisis política y financiera muy grave, pero también está claro que el gobierno destina ante los ojos de todos, fuertes cantidades de recursos económicos para publicidad, por ejemplo, o para intentar remediar una mala jugada diplomática que nos tiene mal parados ante la comunidad internacional, o para hacer una consulta popular que, según expertos en la materia, bien pudo encausarse por medio de la Asamblea Nacional y lograr los resultados en las reformas propuestas en la misma, que se hizo con fines electoreros con miras a los comicios generales de febrero del próximo año, eso quedó en evidencia para un pueblo intuitivo como el que tenemos.

La situación de Solca en todas las filiales de esta noble entidad que combate una de las enfermedades, que más mortalidad humana ha causado y sigue provocando en la humanidad el terrible cáncer, es alarmante, desde el 2021 el estado no ha pagado puntualmente la deuda que se va acrecentando más con el paso de los días. Solo en Loja según directivos, hasta el mes de abril de este año, el monto adeudado superaba los nueve mil dólares, esto obligo a Solca a cerrar la atención médica a pacientes derivados del MSP y del IESS dejando en calamitosa situación a más de 700 pacientes oncológicos y a sus respectivas familias, quienes desesperados claman una pronta y satisfactoria respuesta gubernamental.

Loja es la provincia con más alta incidencia de varios tipos de cáncer en el país, por tanto, no se puede suspender abruptamente la atención que requieren esta clase de pacientes, que por el alto costo de los tratamientos siguen esperando un poquito de sensibilidad por parte de sus gobernantes que prefieren alimentar su ego, rindiendo culto a la personalidad, que satisfacer las apremiantes necesidades de un pueblo que implora salud, educación y bienestar general, pero que ahora tiene una nula respuesta de los de arriba.

Hacemos votos porque los clamores de la gente humilde sean escuchados no solo en este ámbito también en otros, vitales para el porvenir de la patria .