
Con fe, devoción y gran amor, el último fin de semana, se celebró las fiestas de la Santa Cruz El Tablón, de la parroquia Santa Teresita, cantón Espíndola. Eucaristía, juegos tradicionales y noche de luces, llenaron de algarabía las festividades.
Circunstancias
Como es tradición, los feligreses empezaron la larga caminata desde la tarde del viernes 17 de mayo, madrugada y mañana del sábado 18, hasta la Santa Cruz, ubicada a 2 horas a pie desde la cabecera parroquial de Santa Teresita.
Al sitio arribaron fieles de diversas partes del país, como Loja, Quito, el oriente ecuatoriano, y de varios barrios del cantón, quienes, a pesar de la distancia, acudieron a este lugar santo, debido a que la cruz —signo de reflexión y amor, al ser donde murió Jesucristo— les dio la fuerza para hacerlo y poderla velar, rezar y agradecerle o rogarle por más milagros.
Robert Chuquihuanca Jiménez, síndico de la Santa Cruz, contó a Diario Crónica que los creyentes celebran las fiestas de la efigie desde hace más de un siglo (100 años). En aquel entonces, relató, la cruz fue colocada porque, según cuentan las personas mayores, el cerro crecía y los animales se morían o eran cazados por depredadores salvajes (osos, tigres, zorros, entre otros).
Tras ser instalada, en un inició había 4 priostes y la cruz estaba a la intemperie, luego le construyeron una pequeña caseta para resguárdala de la lluvia y el sol; y posterior, con la ayuda de la gente, empezaron a edificar una capilla —la misma que, hoy por hoy, tiene un avance del 80%—.
“Siempre hay bastante gente en romería al lugar y, cada año, el número incrementa, por ejemplo, este 2024 estimamos que hubo alrededor de 800 personas. Van porque es muy milagrosa —esté o no lloviendo—, algunas incluso se quedan en la noche y descienden al siguiente día”, refirió.
Las fiestas son celebradas por 6 priostes, quienes un mes antes reciben un castillo de comida o “tumba” de un prioste anterior; luego, él, en acémila, es el encargado de llevar hasta el cerro los alimentos como arroz, carne (pollo y chancho), yuca, mote, arveja, zanahoria, entre otros; cocinar y dar a los visitantes el almuerzo y la merienda. También hay quienes otorgan café con pan, tamales o humitas.
Este 2024, las actividades empezaron a las 11h00, del sábado 18 de mayo, con la santa eucaristía celebrada por el reverendo padre Carlos David Obaco Avaco, párroco de Nuestra Señora del Carmen de Jimbura; inmediatamente, efectuaron encuentros de voleibol con equipos invitados, palo encebado; posterior la donación del tradicional almuerzo con los asistentes. En horas de la tarde, hubo juegos tradicionales para niños y adultos, la final de voleibol y donación de la merienda por los priostes.
Mientras que, en horas de la noche, rezo del santo rosario, juegos pirotécnicos y la “vaca loca”; en este momento, además, algunos devotos donaron café con pan y hubo quienes bailaron al son de la buena música amenizado por un discomóvil que feligreses llevaron para estas fiestas.
El reverendo padre Carlos, párroco, dijo a este medio de comunicación que la representación de la Santa Cruz es la victoria de Jesucristo sobre la muerte. “Por lo tanto, la Iglesia de Espíndola, en la parroquia Santa Teresita, tiene la costumbre celebrar anualmente la fiesta en este monte elevado, donde se ha edificado la capilla y mucha gente que le tiene fe recurre a arrodillarse por los milagros o favores recibidos”.
Añadió que, “el caminar es la fe, devoción y, sobre todo, el amor a Dios que a través de Jesucristo nos tiene a nosotros. Además, peregrinar hacia la montaña es un signo de purificación y redención, también de conversión, sacrificio y esfuerzo de las personas hacia esta imagen”, refirió.
Por su parte, Andrés Calva Acaro, prioste, expresó que el amor a la cruz es inmenso, por ser milagrosa y, a través de su intercesión, bendecir en la salud y el trabajo. Le he celebrado las fiestas por varias ocasiones, declaró.
“El sacrificio que hacemos para llevar todo hasta el cerro El Tablón es recompensado al final, ya que sentimos un alivio de poderle haber celebrado con salud y devoción sus fiestas. Siempre es un honor hacerlo y mientras nos mantenga con bien estaremos prestos a retribuir por sus milagros”, puntualizó. (I)
Dato
Castillo de comida o tumba: madero al cual le amarran plátanos, guineos, arroz, sardina, yucas, fideos, pescados, quesos, frutas y más alimentos de tienda.
Prioste: persona encargada de celebrar la fiesta religiosa, en este caso de la Santa Cruz.
Devota: feligrés que dona lo que desea a las personas que llegan a un cierto lugar con connotación católica.
