Numa P. Maldonado A.
En esta hora de desaliento y crisis nacional de todo tipo, especialmente de crisis ética y moral, el ejemplo que nos da la Contraloría General del Estado, presidida por nuestro coterráneo, Mauricio Torres Maldonado, nos alienta y llena de esperanzas, y constituye un ejemplo que todos deberíamos aplaudir: en una de las salas del edificio institucional donde se exhiben las fotos de los excontralores y entre otros, los de Carlos Pólit y Pablo Celi, éstas se taparon con una franja roja con las leyendas “persona no grata” y “vergüenza nacional”. Estos retratos no sólo estaban junto a los de Ángel Felicísimo Rojas y Hugo Ordóñez, dos nombres emblemáticos que representan personalidades con enorme integridad moral, sino que significan asoman vergüenza nacional por el daño causado a la Institución y al país.
Mauricio Torres explicó que este acto simbólico responde al pedido mayoritario de la Asociación de Empleados de la Contraloría, cuyo presidente, Pablo Sánchez, dijo que la idea es dejar en la memoria de los funcionarios la necesidad de trabajar honestamente. Algo que debería ser una norma común de todo buen funcionario público, fortalecida por el ejemplo de sus mandos directivos…Y que fue y posiblemente aún se mantenga, en forma excepcional, en muy pocas instituciones y responde al precepto establecido por Edward Deming (precursor del concepto de calidad total, considerado “uno de los padres del milagro japones”): “El éxito de una Institución se debe: el 85% a los líderes y el 15% a los subalternos”.
Recordemos que Mauricio Torres, ganador limpio de un Concurso de méritos y oposición llevado, como muy pocos, con honestidad y valentía, ocupa la Contraloría hace seis meses. En este corto lapso, ha puesto en orden la casa, en un afán por “refundar la Institución”, luego del largo período (cerca de 2 décadas) con dos contralores corruptos (Pólit y Celi, que “trabajaron” interiormente con equipos igualmente corruptos), y directivos subrogantes. Corto período donde ha soportado, con entereza y dignidad, todo tipo de oprobios, ofensas, amenazas y hasta “vacunas”, pero ha contado también con el apoyo de funcionarios probos (las ventajas del buen líder).
Y, con esa gente honorable y eficaz como servidores calificados, mostrar al país que es posible sacarlo de la “metástasis” si hay voluntad, buen liderazgo y buenos principios.
Ojalá el ejemplo del contralor, de la Asociación de Empleados de la Contraloría Nacional y del nuevo equipo de trabajo institucional, sirva de ejemplo al resto de instituciones del país, particularmente a las encargadas de llevar los procesos de renovación de nuevas autoridades (del Tribunal Supremo Electoral, de los desacreditados tribunales de Justicia, del nuevo Fiscal…). Pero también a los buenos funcionarios que, bajo liderazgos corruptos, deben trabajar en muchos GAD nacionales y en otras instituciones de Salud, Educación, Energía, Ambiente, Seguridad Social, donde sigue metida, intacta y hasta fortalecida, una mafia perversa difícil de exterminar, porque tiene alianzas con lo peor del crimen organizado y la narcopolítica.
Es deber de los grupos sociales de avanzada, de las universidades, de los colegios profesionales, gremios y ciudadanos honestos, respaldar este tipo de acciones nobles y exigir que las más importantes instituciones públicas estén dirigidas por gente honrada y capaz, para el Bien de todos.
