Difíciles problemas en nuestra ciudad

Santiago Armijos Valdivieso

Empiezo refiriéndome a la gravísima imprudencia de la gran mayoría de motociclistas que, sin Dios ni ley, circulan por las calles y avenidas de la ciudad. Lo hacen a gran velocidad, sin observar semáforos, señales de tránsito, direccionales, o vías principales y secundarias. Lejos de respetar las columnas vehiculares, circulan zigzagueantes, con temeridad y audacia, sin importar la integridad de peatones y vehículos. Esto sucede a cualquier hora, todos los días de la semana, generando terribles accidentes que han cobrado la vida de varias personas.

Está claro que todos tenemos derecho al transporte y a una actividad de trabajo para ganarnos la vida, pero lo que están haciendo muchos motorizados para realizar entregas a domicilio resulta alarmante, pues, al adueñarse de las vías, imponen el reino del caos, de los accidentes y de la inseguridad. Tal es así que ningún conductor o peatón está libre de que, por cualquier lado de la calle, irrumpa intempestivamente un apresurado motociclista y cause un terrible accidente y lo exponga a gravísimos problemas legales.  

Penosamente, esta delicada realidad, no tiene ni de lejos un debido y responsable control de las autoridades de tránsito, lo cual agrava el problema. Todo esto, en medio de la impotencia ciudadana que parece haberse resignado al dolor de vivir en permanente zozobra al momento de movilizarse en la ciudad.  

Qué conveniente sería y cuántos accidentes se evitarían si la Unidad de Control de Tránsito del Municipio de Loja realizara continuos y bien planificados operativos de control de motocicletas para verificar si están conducidas por conductores con licencia para hacerlo, verificando el estado mecánico de las máquinas y, lo más importante, sancionando a los motociclistas temerarios o suicidas que conducen frenéticamente por las vías de la ciudad.  De persistir en no hacerlo y dar la espalda a su responsabilidad, la otrora ciudad ordenada y tranquila seguirá sumida en la inseguridad, en la anarquía y nuevos baches se llenarán de sangre.

 Por su parte, las empresas de servicio a domicilio deben tomar medidas para concienciar a los motociclistas que colaboran con estas, y así, de una vez por todas, y bajo sanciones de prescindir de los servicios de estos, los hagan entender que deben respetar la ley y las señales de tránsito para salvaguardar sus vidas y las del prójimo.

Otro problema que afronta la ciudad es la calamitosa situación de muchas avenidas y calles que están fuera del área regenerada. Transitar a sectores como Las Pitas, Sauces Norte o La Paz es un peligro. Ir a Los Rosales o a la Ciudadela del Electricista es terrible. Los baches y huecos están por todas partes, el pavimento es una suerte de manto roto o mal remendado que propicia los accidentes y el daño de los vehículos. Por otro lado, las poquísimas obras que el Municipio está ejecutando demoran exageradamente. Un claro ejemplo de aquello es el trabajo que se realiza en la Avenida Santiago de las Montañas, frente a la Universidad Técnica Particular de Loja, cuya duración es un insoportable cuento sin fin.

La ciudad tiene muchos problemas, pero por ahora solo menciono estos dos.

Ya es hora de que las autoridades se pongan a trabajar en lo prioritario, dejando a un lado los temas intranscendentes. Loja no merece esta grave desatención. Si no hay fondos gestiónenlos, búsquenlos, consíganlos ante los organismos de financiamiento proponiendo proyectos sólidos, serios y bien planificados. Empujen la autogestión, el turismo, la inversión. No olvidemos que la Política es el arte de gobernar con ingenio, capacidad, acción y decisión. Definitivamente, sí hay como hacerlo…o será que no hay la capacidad ni la voluntad para ello.