Julio Bustamante: ser padre y alcalde, un equilibrio entre trabajo y hogar

A pesar de las ocupaciones, Julio prioriza el tiempo en familia.

La presencia de la figura paterna en la crianza de los hijos es fundamental para su desarrollo emocional y psicológico, proporcionando un modelo a seguir y una fuente de apoyo constante. Julio Bustamante, alcalde del cantón Celica y padre de dos hijos, trata de equilibrar las responsabilidades laborales y familiares, puesto que, a pesar de su apretada agenda, se esfuerza por estar presente en la vida de sus hijos, buscando formas creativas de compensar el tiempo limitado que puede dedicarles. En diálogo con Diario Crónica, aseguró que su compromiso es que ellos crezcan con la confianza de saber que su padre siempre estará allí para apoyarlos en todo momento.

Rol

Además de ser una figura política, Julio Gustavo Bustamante Jaramillo es un esposo y padre de familia. Junto a su esposa, Fernanda García, ha formado una familia con dos hijos: Gustavo Bustamante García, de 16 años, y Fiorela Bustamante García, de 9 años, fruto de su amor.

Julio reconoce que nadie nace sabiendo cómo ser padre, pero se ha inspirado en la crianza recibida de su progenitor, tratando de replicar y mejorar algunas conductas en su propio estilo de crianza. En su rol de papá, se esfuerza por hacer siempre lo mejor para sus hijos, creyendo firmemente que esto les ayudará a desempeñarse mejor, tanto a nivel personal como profesional.

Aunque su cargo le limita el tiempo disponible, la autoridad asegura que sus hijos han aprendido a entender su situación y que, gracias a la tecnología, mantiene un contacto permanente con ellos, enviándoles mensajes y demostraciones de cariño, lo que le permite estar al tanto de sus necesidades, a pesar de la distancia física.

Reconoce que el ámbito político conlleva muchos problemas que demandan su atención, y admite que las actividades familiares también tienen sus altibajos. Pues, a menudo, ha tenido que sacrificar tiempo familiar, llegando a casa a altas horas de la noche, después de jornadas laborales de hasta 14 horas. No obstante, se esfuerza por compensar dedicándoles al menos un día a la semana, asegurándose de que el calor familiar no se apague y la confianza siempre prevalezca.

Aunque no se considera un padre ejemplar, pues admite que como persona comete errores, Julio está comprometido a estar presente y atento a los requerimientos de sus hijos. Reconoce que, como sociedad, se enfrenta muchos problemas, pero su deber como padre le impulsa a poner mayor atención para evitar que sus hijos se sientan solos, recordándoles siempre que tanto él como su esposa estarán disponibles para ellos. (I)