Te amo como jamás amé en la vida
con la ilusión más grande de quererte,
con el deseo vehemente de tenerte,
a mi lado por siempre, bien querida.
Te amo con la pasión ardiente y loca
de un Ser inmensamente enamorado,
que vivirá pendiente y a tu lado,
en pos de un beso ardiente de tu boca.
No te pido, por cierto, a cambio nada
solamente la luz de tu mirada,
que ilumine día y noche mi camino.
Que sea en verdad como mi lazarillo
que no se opaque, que no pierda el brillo,
y me señale el rumbo y mi destino.
Acf.
