Las lluvias de junio de 2024 han acelerado la erosión regresiva del río Coca, acercándola a solo 6 kilómetros de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, amenazando su infraestructura y operación.
La erosión ha avanzado medio kilómetro en un solo día, alcanzando el punto cero el 16 de junio con un caudal de 3,354 metros cúbicos por segundo, el segundo más alto en tres años. Normalmente, estos niveles se repiten cada 10 años, pero ahora se han registrado solo tres años después del anterior evento similar en 2021.
El monitoreo diario de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) del 19 de junio de 2024, indicó que la erosión pasó del kilómetro 7.3 al 6.8 en dirección a las obras de captación. Ricardo Buitrón, consultor de proyectos eléctricos, destacó que la erosión ha pasado de una zona de materiales resistentes a una de materiales fácilmente erosionables, acelerando el proceso.
El Cuerpo de Ingenieros de EE.UU. estimó en febrero de 2024 que la erosión alcanzaría la captación en dos a cinco años. Sin embargo, Carolina Bernal de la Escuela Politécnica Nacional advirtió que el fenómeno podría llegar mucho antes.
Desde febrero de 2020, tras la desaparición de la cascada San Rafael, la erosión ha recorrido 13 kilómetros, destruyendo oleoductos, puentes y otras infraestructuras, causando pérdidas millonarias.
Coca Codo Sinclair, la mayor hidroeléctrica del país con 1,500 MW de capacidad, genera el 25% de la energía de Ecuador. Su operación se ha visto interrumpida varias veces desde el 16 de junio debido a la acumulación de sedimentos, lo que ha provocado cortes de luz en varias ciudades.
Construida por la empresa china Sinohydro, la hidroeléctrica comenzó a operar en 2016 con un costo de 3,311 millones de dólares, sin incluir las líneas de transmisión, que costaron otros 1,500 millones de dólares.

