Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Siempre la buscamos en los lugares y cosas más insospechadas, unos la buscan en el dinero, otros la buscan en la consecución de títulos, algunos en el matrimonio temprano, pero nadie puede vanagloriarse de haber encontrado la felicidad en toda su magnitud. ¿No será que la estamos buscando en las cosas y sitios equivocados? Parece que sí, así lo demuestran los casos de estrés, ansiedad y depresión que enfrentan las sociedades actuales, que, pese a los notables avances obtenidos en todos los campos, sigue padeciendo de vacíos existenciales muy profundos.
Es que la felicidad está en las cosas y vivencias simples de cada día, no está en la suntuosidad que te puede otorgar los lujos ni el poder, es innegable que el dinero puede aportarle a la vida ciertas comodidades, pero estas, no necesariamente vienen en combo con la felicidad, la dicha se la encuentra en la simplicidad del día a día, en un despertar tranquilo, en disfrutar de una aurora hermosa, de un cielo azul infinito y maravilloso, la felicidad se da por episodios cortos e irrepetibles solo para quien los sabe dimensionar, apreciar y gozar de ellos, porque tan rápido como llegan se van. Dios nos obsequia en cada acto de la existencia, gotitas de felicidad que, de nosotros depende valorar o no.
Ser felices o no, es una decisión de cada individuo, sea cual sea su condición, ya con la vida misma el hacedor ya te regala la materia prima, para que tú seas el artesano de ella hasta cierto punto claro está. Luego eres el encargado de guiar tu vida por senderos y lugares de tu elección haciendo uso del libre albedrío. También haciendo uso de los dones que tienes, utilizándolos en bien de los demás, seguro te llenarás de una felicidad interna, de esas que no compra todo el dinero del mundo
Como ya hemos dicho la felicidad es muy efímera, y solo se muestra a quien sabe captar sus ondas, puede aparecer en los momentos y vivencias menos penos pensados, en un hospital, reflejada en los rostros de una familia que esperó por meses la recuperación de un ser querido, o puedes encontrarla en la sonrisa de un padre cargando a su tierna hija, o puedes hallarla en el abrazo fraterno de un amigo, o en la presencia de tu familia completa a la mesa en perfecta armonía.
Hay que estar atentos a cada pizca de felicidad de cada instante de la vida, para apreciarlo y atesorarlo, la voluntad divina nos quiere felices, hagamos lo posible para que así sea.
