
En el sinnúmero de frutas existentes, la sandía sobresale por su gran tamaño, alto contenido de agua y bajo nivel de azúcares, ideal para refrescarse en días calurosos; además, contiene propiedades curativas.
Siembra
La sandía es una planta herbácea de ciclo anual, trepadora o rastrera. Cantones como Macará, Zapotillo, Catamayo, Olmedo, entre otros, la cultivan y sus frutos llegan a los mercados de la ciudad de Loja.
Florece durante el verano y madura 40 días después de su floración. Se trata de plantas sensibles al encharcamiento del agua.
El producto es grande (normalmente más de 2 kg), carnoso y jugoso, de textura lisa y sin porosidades, de color verde. La pulpa es de color rojo y de carne de sabor generalmente dulce.
Propiedades
Según la especialista en Nutrición, Cecilia Jimbo, el fruto contiene alrededor de 6% de azúcares y 90% de agua por peso. Es una buena fuente de vitamina C.
“Al ser una fruta con gran contenido de agua en su composición, se convierte en un postre refrescante y con pocas calorías: 30 por cada 100 gramos. El nutriente principal son los hidratos de carbono y azúcares simples, y contiene muy poca fibra, proteínas y grasas”, dijo.
El producto, que puede consumirse crudo, también ayuda a combatir enfermedades como el paludismo, reumatismo, estreñimiento, afecciones renales, gota y trastornos de las vías urinarias.
Además, por su contenido de agua, existe la creencia de que ayuda a sanar quemaduras, empleando el fruto en rebanadas aplicado de manera externa; sin embargo, “no hay pruebas científicas de que la sandía cure dichos padecimientos y la mejoría en las personas podría atribuirse más bien a los cuidados generales y la evolución natural de la enfermedad”, acotó la especialista.
Añadió que es indispensable y debe ser incluida en la dieta de los niños; “si van a la escuela funciona como un buen lunch”.
Costo
En los mercados locales el costo del producto varía, ya que depende del tamaño, pero oscilan desde los 75 centavos en adelante. (I)
