
La ciudadanía, compañeros de trabajo, amigos y allegados, están conmocionada por la fatal decisión que tomó un connotado profesional, al terminar con su vida. Los casos van en aumento, en los primeros 7 meses suman 9 casos en la provincia.
Circunstancias
Lo que parecía una tarde tranquila en la ciudad de Loja, el miércoles 03 de julio de 2024, se vio alterada tras la repentina muerte del profesional Fabricio L. G.; quien —se presume— presentaba un cuadro clínico.
Según las primeras indagaciones, el ciudadano, desde el séptimo piso del inmueble de la Coordinación Zonal 7 del Ministerio de Salud, ubicado al norte de la urbe; se precipitó al vacío, falleciendo de contado.
Los amigos y trabajadores de la entidad quedaron estupefactos ante el fatal acontecimiento, ya que, según ellos, fue una persona responsable, trabajadora y cumplió a cabalidad las funciones propias de sus servicios.
Minutos después del acontecimiento (14h00), los agentes de Criminalística, de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased) y Fiscalía, acordonaron la escena, recogieron los indicios y dispusieron el levantamiento del cadáver, para luego trasladarlo al Centro Forense y efectuar las diligencias de ley.
Casos
La mayoría de las personas que intentan o se autoeliminan tiene un avanzado estado de depresión motivado por diversas causas, entre estas, problemas económicos, escolares, emocionales o familiares; según el Ministerio de Salud Pública.
Las estadísticas señalan que, desde enero a la fecha, en la provincia, se han registrado alrededor de 9 suicidios; el último ocurrido el miércoles 03 de julio de 2024.
Los profesionales aconsejan a las familias estar pendientes de los integrantes del hogar y detectar las señales de alarma: planea o dice que quiere hacerse daño, quitarse la vida; afirma que no tiene esperanza, que se siente atrapado o que no tiene sentido “continuar”, palabras comunes en las personas que tienen la intención de hacerse daño. (I)
