Numa Maldonado A.
La migración es un fenómeno consustancial con el hombre en su largo ciclo evolutivo, desde la lejana época del necesario nomadismo de los arcaicos cazadores-recolectores por espacios relativamente reducidos, pasando por los desplazamientos de grupos mayores desde África a Eurasia, hace unos 3 millones de años, y más tarde de la única especie de Omo sobreviviente, la sapiens, hacia Australia (hace 40.000 años) y América (hace unos 20.000 años), hasta la migración globalizada de hoy. Migración que, con el desarrollo socioeconómico provocado por las revoluciones agraria e industrial, y el tránsito por las etapas del esclavismo, feudalismo y capitalismo, desembocó en la actual explosión demográfica y la división de países ricos o desarrollados y pobres o subdesarrollados (o tercermundistas).
A esta última categoría pertenece, como todos conocemos, Ecuador, nuestro querido país y un gran número de “países pobres”, mayoritariamente ubicados en el hemisferio sur: unos 152 países, que reúnen el 85% de la población mundial (alrededor de 6.800 millones de personas). Cifra que, por si sola, habla de la enorme inequidad socio-económica mundial y representa la principal gran causa de la llamada migración estructural actual.
Esta migración estructural, mencionada por todos los expertos y la mayoría de políticos, pero que pocos la explican o la entienden, tiene su lejano origen en las primeras jerarquizaciones sociales prehistóricas y de la edad antigua, pero se fortalece o consolida hace unos 500 años, cuando los imperios europeos (primero el español, portugués, francés y holandés, con menos fuerza, y a partir del siglo XVIII, con enorme y brutal ímpetu, incluso los medianos y pequeños imperios como el italiano y belga) convierten la fase exploratoria de la Edad Media, en fase-exploratoria conquistadora (Colonialismo) que permite emerger y fortalecerse al capitalismo de manos de los grandes inversores.
Centrándonos en el tema de las causas de la migración, es pertinente hacernos las siguientes preguntas: ¿Cuál es el actual flujo migratorio dominante? La respuesta es: de los países pobres o tercermundistas, a los ricos o primermundistas. ¿Por qué? Porque en los países pobres las condiciones de vida de la mayoría son deplorables: débiles democracias, partidocracia corrupta o aliada al crimen organizado (gobiernos extremistas de similar índole), servicios básicos deficientes, falta de empleo digno; enormes trabas para invertir, que incluso ahuyenta a los migrantes que abrigan la esperanza de regresar, inseguridad…. Mientras los países ricos ofrecen en general mejores perspectivas de vida, con gobiernos que hacen casi todo lo contraído que los de los pobres tercermundistas, con esperanzas de mejorar significativamente el futuro familiar y colectivo…
Si sobre estos aspectos, apena esbozados, pudiéramos reflexionar y encontrar alguna salida que no sea la migración, que nos conduzca a un Nuevo País, con buen liderazgo y gente honesta, daríamos un gran salto cualitativo. Pues todos esperamos que, en respuesta a la compleja crisis, pronto salga, en compensación, alguien que lidere un grupo iluminado y valiente que se oponga al mal y se oriente al bien común. Esa doctrina social y humanitaria que mejor entendemos, porque tiene mucho que ver con el Sumak Kawsay y podría dar paso al cambio que tanto añoramos.
Jueves, 18 de julio de 2024
