Alicia Ochoa Valdivieso
Loja es una pequeña y bella ciudad, ubicada en el valle de Cuxibamba bordeado de verdes y altivas montañas, tiene muchos atractivos turísticos entre los cuales podemos mencionar el primer parque eólico del país, Jipiro, la UTPL, la UNL, sus iglesias y museos llenos de historia de lojanos ilustres, su música y cultura, es decir, es un lugar digno de conocerlo y disfrutarlo; pero si a nivel nacional se pregunta si conocen Loja, podemos detectar que son muy pocos los ciudadanos que lo han hecho, la mayoría solo han oído hablar de ella.
Para que fluya el turismo, tanto nacional como internacional, hacia Loja, necesitamos excelentes vías de comunicación terrestres, aéreas y básicamente la anhelada colaboración ciudadana en todos los aspectos del diario convivir, así por ejemplo, la Romería de El Cisne, en la que miles de ciudadanos trasladan a pie 70 kilómetros la milagrosa imagen de la Virgen de El Cisne hacia Loja y que se convierte en una ventana abierta al mundo turístico; observamos que, luego de su paso, la vía es intransitable por la cantidad de residuos que dejamos, igual situación se produce en los eventos realizados en los lugares públicos y espacios verdes que son sitios de esparcimiento general en donde todos compartimos las mismas responsabilidades; los ciudadanos consumen alimentos y abandonan residuos, utilizan el agua de una manera desordenada ocasionando cuadros de escasez; en otros barrios, sacan sus mascotas para que hagan sus necesidades, originando dificultades en las veredas; no clasifican la basura, muchos no la sacan a la hora especificada, causando que los perros callejeros la diseminen por la calles, es decir, no existe ningún respeto por sus conciudadanos y peor por la ciudad en la que habitan. Que diferente sería que coloquemos la basura clasificada en los depósitos correspondientes y a la hora determinada, con un detalle tan simple estaríamos colaborando con nuestro Municipio, ahorrando miles de dólares gastados en personal y carros dedicados a recoger la basura arrojada en el suelo, colaborar con nosotros mismos sin necesidad de multas; que fácil mantener limpio el frente de mi casa porque yo vivo allí, es decir, juntos trabajar para el bien común. Hasta cuándo lojanos nos unimos. Para construir una sociedad, debemos comprender que todos somos habitantes de una gran casa que tiene que estar en orden, solo así tendremos una ciudad hermosa ordenada y limpiecita: una ciudad saludable y digna de visitarla.
Es necesario por tanto promover la participación activa de la comunidad en la materialización de proyectos locales, promocionando un sentido de pertenencia y responsabilidad compartida, mejorando la calidad y eficiencia de los servicios públicos ya que cada comunidad es consciente de sus necesidades específicas y desafíos locales. Cuando ellas y ellos se involucran activamente se generan diversos beneficios, lo que contribuye a crear entornos seguros y resilientes. Es muy importante que, a medida que esta herramienta se integre en la mecánica local, será necesario evaluar su importancia y como puede fortalecer la relación entre la administración pública y la ciudadanía. Estimados lojanos trabajemos juntos por el bien de todos y juntos triunfaremos en beneficio de nuestra amada Loja.
