Este domingo, Venezuela celebra una elección presidencial en un ambiente cargado de tensión. Las filas en los centros de votación son largas, con ciudadanos que incluso acudieron la noche anterior para asegurar su voto temprano. Esta elección es crucial, ya que decidirá entre la continuidad del chavismo, que ha gobernado durante 25 años, y la promesa de cambio de una oposición unida.
Nicolás Maduro, de 61 años, busca un tercer mandato de seis años en medio de una crisis económica y humanitaria que ha reducido el PIB en un 80% y ha provocado la migración de más de siete millones de personas. Al votar, Maduro afirmó que respetará los resultados oficiales emitidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE), de línea oficialista. «Reconozco y reconoceré al árbitro electoral, los boletines oficiales y haré que se respeten», dijo.
Por otro lado, el candidato opositor Edmundo González Urrutia, de 74 años, es un diplomático relativamente desconocido que representa a la popular líder opositora María Corina Machado, inhabilitada políticamente. «Hoy es el día, hoy es tu día. Sal y vota», instó González en un video en redes sociales.
A pesar de que 21 millones de venezolanos están autorizados para votar, se estima que solo unos 17 millones lo harán debido a la migración. El voto no es obligatorio en Venezuela. Erys Berríos, un votante en Petare, expresó su esperanza de que se respeten los resultados y la voluntad del pueblo. Por otro lado, María de Rivero, de 83 años, manifestó su apoyo a Maduro, esperando que él garantice mejoras para el país.
Maduro advirtió que un triunfo de la oposición podría llevar a un «baño de sangre», lo cual fue criticado por líderes internacionales como los presidentes de Brasil y Chile. En estos comicios, el Centro Carter tiene una pequeña delegación presente, aunque no puede realizar una evaluación completa debido a la exclusión de la Unión Europea como observadora y la prohibición de entrada a parlamentarios europeos y expresidentes latinoamericanos invitados por la oposición.
Los comicios son resultado de un acuerdo entre el gobierno y la oposición promovido por Estados Unidos, que alivió algunas sanciones impuestas en 2019. Washington espera que la elección refleje verdaderamente la voluntad del pueblo venezolano, como lo expresó el secretario de Estado, Antony Blinken.
A las 10:00 hora local, la participación electoral reportada era del 17%, equivalente a 3,72 millones de venezolanos. La votación cierra a las 18:00 (22:00 GMT), aunque este lapso puede extenderse si es necesario. Las encuestas favorecen a la oposición, pero algunos observadores advierten que la diferencia entre Maduro y González Urrutia podría ser estrecha.
Ambos bandos se muestran confiados en la victoria. Maduro insistió en que «no podrá más el odio, el deseo de venganza y violencia que la fuerza del amor», mientras que María Corina Machado, en representación de la oposición, expresó su confianza en un triunfo basado en la voluntad del pueblo.
El proceso electoral en Venezuela es automatizado, con resultados centralizados por el CNE, cuya directiva está compuesta por cinco rectores: tres vinculados con Maduro y dos con la oposición.

