A Sebastián Valdivieso Cueva, con admiración y profundo afecto fraternal
María Antonieta Valdivieso C.
Capitán de gran navío,
vencedor en cien batallas,
guerrero en las luchas por la vida,
caminante incansable de caminos.
Los dioses lo dotaron de talentos:
mente brillante e inteligencia aguda,
generoso, espléndido, amigable,
con trato amable y sonrisa franca.
Hijo y nieto de señores,
heredero de sus virtudes admirables:
fino humor, don de gentes y trato afable;
dispuesto a ayudar y a extender la mano.
Ligado a Loja y al Zamora,
notario y abogado destacado,
con profundo sentido humanitario,
gran trayectoria de servicio,
amante del tango y del pasillo,
lector apasionado y crítico severo.
Esposo protector y padre cariñoso,
amante de su tribu, tan lejana y vasta,
amigo leal de sus amigos: sincero, apasionado.
Ahora camina ya en la otra orilla,
donde fulgura la celeste aurora;
un sendero azul de luces y de espejos,
lleno de paz y de armonía.
Su casa está vacía, las flores lucen mustias,
los pájaros ya no cantan,
los ladridos han cesado.
El Capitán ha emprendido su última batalla;
su cuerpo yace inmóvil, sus ojos ya cerrados…
Loja, 26 de julio de 2024.
