Benjamín Pinza Suárez
El turismo es un fenómeno social y cultural, que mueve a las personas a desplazarse temporalmente a otros lugares o países que están fuera de su entorno habitual, ya sea por asuntos de recreación, por motivos profesionales, de negocios, por conocer y empaparse de otras culturas y de las bondades que nos otorga la naturaleza, todo lo cual genera en el turista importantes y gratificantes experiencias.
El turismo promueve la generación de servicios turísticos como lo son el hospedaje, la alimentación, el transporte, la visita a los lugares emblemáticos, las iniciativas de la oferta de diversos productos, a más de los servicios que prestan las agencias de viajes. Por ello es que el turismo tiene el poder de mover la economía, de despertar las buenas iniciativas de inversión para la oferta de servicios y productos al gusto de los visitantes, más aún en las ciudades o en regiones y países de economías deprimidas o en vías de desarrollo que cuentan con patrimonios culturales tangibles e intangibles, con recursos naturales y humanos.
En fin, el turismo es el más fuerte generador de empleos directos e indirectos por la ocupación de personas para la atención en los hoteles, en los restaurantes y en todos los servicios que requieren los visitantes; sumándose a ello, las bondades que ofrece al estimular la producción agrícola, artesanal, comercial e industrial en base al tipo de turismo que se promocione, sea el turismo urbano o rural, el turismo ecológico, el turismo de negocios, el turismo de la naturaleza, que, en fin de cuentas, fomenta la plena integración del uso y venta de productos locales dentro de la cadena de valor.
Por lo expuesto y con el fin de aportar al turismo de Loja, es que me permito presentar esta propuesta del FESTIVAL DEL ARUPO que tiene el propósito de resaltar la belleza de este hermoso y ornamental árbol, propio de Loja, que cuando florece entre julio y agosto, adorna a la ciudad con una floración rosada y blanca, causando un excepcional espectáculo visual por ser un maravilloso regalo de la naturaleza.
Se trata de darle el realce que se merece este árbol endémico que es originario del Valle de Cuxibamba y del sector sur, para que el Municipio lo declare al arupo como árbol representativo, simbólico, alegórico o patrimonial de Loja con el fin de poder celebrar en el mes de agosto el Festival del Arupo, cuyo evento sea quien abra el telón del Festival del Pasillo, de las Artes Vivas, de las fiestas novembrinas y de la Fundación de Loja, con lo cual se incrementaría, a no dudarlo, el turismo hacia nuestra ciudad.
La importancia de este planteamiento radica en el hecho de que el Municipio, el Consejo Provincial, los ecologistas y la comunidad en general, asuman la responsabilidad de sembrar el arupo a las riberas de los ríos, en los parterres, en las avenidas, en los parques, en los senderos de la ciudad y en las jardineras de las casas, a más de hacer toda una amplia y sistemática campaña de concienciación ciudadana a fin de ayudar al cuidado, crecimiento y conservación de este singular árbol, capaz de lograr el gran sueño de vestirla a la ciudad de arupos, convirtiéndola en todo un espectáculo natural, similar a lo que pasa con el florecimiento de los guayacanes.
Loja necesita impulsar con mucha fuerza el turismo y ese es el propósito de esta iniciativa. Ya es hora de que las autoridades de Loja, las cámaras de turismo, de comercio, los asambleístas, las universidades, los grupos ecologistas y más entidades seccionales, se unan y hagan causa común en torno a ser de esta ciudad y provincia el mejor destino turístico. Lamentablemente, por falta de liderazgo de las autoridades lojanas nos dejamos arrebatar la Regional de Turismo. Loja tiene que volver a tener voz para reclamar con altivez lo que por derecho e historia le pertenece; no es posible, por ejemplo, que, en el aeropuerto de Quito no exista una sola promoción acerca de lo que Loja puede ofertar para atraer el turismo nacional e internacional.
