Leonardo Caiza, un ecuatoriano de 67 años diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en 2019, falleció el 1 de septiembre de 2024 mientras aguardaba un certificado del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Este documento era el último requisito necesario para que el Ministerio de Salud aprobara su solicitud de eutanasia, un derecho despenalizado en Ecuador desde febrero de 2024. Caiza, quien desde 2021 vivía con una parálisis total, había iniciado este trámite en julio, pero la demora impidió que pudiera morir en paz, como era su deseo.
Su abogada, Susana Bravo, expresó su pesar por la situación, lamentando que la burocracia obstaculizara la voluntad de Caiza. Desde 2015, él comenzó a experimentar los primeros síntomas de ELA, una enfermedad degenerativa que destruye las células nerviosas responsables de los movimientos voluntarios, dejándolo postrado en una cama desde 2022.
ELA también fue la enfermedad que padecía Paola Roldán, la quiteña que luchó por la despenalización de la eutanasia en Ecuador, aunque ella tampoco pudo elegir el momento de su partida.

