Quilanga, 13 de septiembre 2024
Los once días de fuego que vivió el cantón Quilanga, no solo que asustaron a toda una población, sino que, dejaron pérdidas económicas para productores y agricultores del café, dueños de huertos, de animales domésticos y emprendimientos cuyas propiedades fueron devastadas. Además, visibilizó deficiencias en una respuesta local y nacional oportuna, a tal punto, que la asistencia internacional fue necesaria, así como es urgente fortalecer políticas de información, formación y prevención que conlleven drásticas sanciones para quienes realicen este tipo de atentados criminales a la vida y a la naturaleza.
Las cifras oficiales revelan que el treinta y dos por ciento del territorio cantonal fue devastado (7.600 hectáreas), en el sector agrícola y ganadero 128.5 hectáreas de cafetales, 6.5 hectáreas de huertos y 200 hectáreas de semilleros, más de mil cabezas de ganado quedaron sin alimento, otras desparecieron grandes extensiones de pastizales y de flora y fauna nativa, la vida de los seres humanos estuvo en franco peligro lo que deja 25 familias afectadas, 79 damnificadas, tres personas heridas y tres viviendas destruidas. El fuego arrasó todo y se tardarán años en recuperarse.
No se puede quedar con la cifras, ni tampoco con las lamentaciones, entonces, ¿Después del incendio, qué…? Sin duda, este crucial momento de la historia nos deja lecciones que aprender y desafíos por emprender.
Las lecciones que no se borrarán destaco:
- El arduo trabajo de los habitantes de las diferentes comunidades que se organizaron y formaron brigadas de trabajo para proteger la familia, la tierra y correr el riesgo de perder hasta su propia vida.
- El trabajo coordinado de autoridades, cuerpos de bomberos vecinos, de las FF.AA., de la Policía y dependencias gubernamentales locales, provinciales y nacionales fueron una muestra de compromiso y resiliencia.
- La solidaridad y generosidad local, nacional e internacional desbordó lo inimaginable. Todos los ojos y caminos de los cantones lojanos de provincias como Zamora Chinchipe, El Oro y Santo Domingo, de organizaciones como la Cámara de Comercio, Cámara de Turismo y Mesa Turística de Loja, establecimientos educativos, grupos pastorales de la Diócesis de Loja, la Reina del cantón y hasta un ciudadano alemán.
Los desafíos y retos por emprender deben estar encaminados a:
- Mantener y mejorar la unidad, solidaridad, trabajo colaborativo y cooperativo de la comunidad para fortalecer una cultura de prevención y cuidado ambiental en los centros educativos viabilizando la creación de unidades especializadas de guardianes de los bosques y mejorar los sistemas de alerta y monitoreo oportuno.
- Urge una evaluación integral de los daños y diseñar un plan flexible y realizable en el corto, mediano y largo plazo, donde todos ganen y así mejorar la calidad de vida.
- Actualizar la normativa vigente para prevenir y erradicar definitivamente este tipo de catástrofes. Las autoridades deben asumir competencias sancionatorias otorgada por la nueva ley de riesgos, aprobada en enero del 2024 y definir una política ambiental integral en el cantón de preservación del patrimonio natural y productivo.
- Investigar a fondo el incidente desde el Poder Judicial, el Poder legislativo, pues, lo acontecido tiene que ver con políticas de seguridad nacional y políticas ambientales.
- Los ciudadanos y autoridades debemos tomar conciencia que la naturaleza tiene derechos y los seres humanos obligaciones que cumplir. Por tanto, se debe emprender inmediatamente en campañas de reforestación y cuidado de las fuentes hídricas, principalmente.
Recordar siempre que la vida y la naturaleza son simplemente un encargo y se debe cuidar, proteger y preservar para las futuras generaciones.(O)
