Cuando el destino nos alcance

Hace 40 años más o menos observe una interesante película que me impresionó profundamente, su nombre “Cuando el destino nos alcance”, dirigida por el cineasta Richard Fleischer y protagonizada por Charlon Henston, Edward Robinson y Leigth Taylor-Young, es la historia de la destrucción del planeta tierra y la extinción de la vida animal y vegetal ocasionada por algunos factores, entre ellos el crecimiento exagerado de la población mundial y el consecuente proceso de contaminación ambiental.

A diario, los medios de comunicación, en grandes titulares, publican la presencia de incendios dantescos en todos los continentes y por supuesto en el Ecuador y en algunas provincia como también en la nuestra, que han arrasado cientos de hectáreas productivas con la consiguiente muerte de especies animales y vegetales, derrames de petróleo, por tanto contaminación del agua y del suelo deforestación de miles de hectáreas de bosques, vientos huracanados que destruyen viviendas y personas dejando a su paso escenas de profundo dolor, el cambio climático es ya una realidad con la que tenemos que aprender a vivir, fenómenos meteorológicos extremos, sequías, inundaciones, tornados, son cada vez más frecuentes; finalmente la naturaleza, como cualquier organismo viviente, se rebeló frente al abuso y destrucción sin que el hombre haga algo por evitarlo y pensando solamente en incrementar su capacidad económica, sin medir consecuencias, el calentamiento global, la contaminación y la eliminación de desechos dificulta el acceso a medios de vida y genera mayor desigualdad y pobreza en todo el mundo, pues de nada sirve el uso de sofisticados medios de producción porque el suelo está agotado y contaminado, hay abundancia de parásitos que destruyen los productos y las inundaciones acaban con todo, entonces, ¿qué hacer?, porque si el hombre con su inteligencia destruyó la integridad de ella, con la misma inteligencia deberá restaurarla. Es necesario comenzar en el hogar enseñando a los hijos a respetarla porque todos somos parte de la cadena alimenticia en la cual la desaparición de un eslabón determinará la desaparición de la vida sobre la tierra, solo así podemos seguir viviendo, además es imperativo una verdadera reforma a nivel de malla curricular en las escuelas y colegios para hacer de cada estudiante una persona con conciencia ecológica, porque la educación cambia a las personas y ellas cambiaran al mundo, ya que este no solo refleja lo que ocurre a su alrededor sino que también lo transforma; nuestros asambleístas deberán elaborar leyes radicales que castiguen severamente a quienes, con manos y mentes criminales, atentan contra la naturaleza, olvidando que nos fue prestada para la morada transitoria, pero tiene que ser ya, pues todavía estamos a tiempo. Hoy nos enfrentamos al gravísimo problema de la escasez de agua, líquido elemento sin el cual no es posible la vida, no todos estamos conscientes de que hay que cuidarla debemos reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y actitudes hacia el cuidado y protección del ambiente, identificar actitudes dañinas cambiar a conductas basadas en el mejoramiento de la calidad de vida.

Es necesaria la colaboración social, es decir concientizar a la comunidad, debemos unir fuerzas, a fin de ejecutar algunas actividades como ahorrar agua, evitar el consumo exagerado de energía, clasificar residuos, disminuir el uso de autos en su lugar usar bicicleta, consumir solo lo necesario evitar compras compulsivas, usar productos ecológicos y reciclables, comer verduras, cambiar a una dieta vegetariana para reducir la huella ambiental, de ser posible cultivar sus propios alimentos y plantar árboles.

Si lo logramos habremos dado un paso tan gigantesco como el que dio Amstrong en la Luna, pues, significará el triunfo de la inteligencia, de la razón y con ello estaremos garantizando la supervivencia de las especies, caso contrario esta forma de vida, como la conocemos, desaparecerá para siempre del universo y el destino nos habrá alcanzado…

Atentamente

Dra. Alicia Ochoa