¡Indignación!

Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Indignación es lo que sentimos los ecuatorianos ante la caótica situación de nuestro país un desastre al que lo han empujado los pésimos gobernantes de los últimos años, quienes están llevando a la patria al borde del abismo donde ahora se encuentra. Con apagones constantes durante más de quince días, que provocan una justificada desesperación del aparato productivo del Ecuador que ven frenadas sus intenciones de generar recursos y empleo para sus compatriotas, todo por la falta de prevención frente a fenómenos naturales que se los venía anunciando desde el 2023 en el periodo de Guillermo Laso, al que advirtieron del estiaje que se avecinaba para el 2024 y aun así no se tomó las precauciones oportunas y necesarias que pudieron evitar esta oscuridad no solo por falta de luz, sino por falta de valores éticos y morales que están corroyendo el alma nacional.

Luego por la aplicación del recurso constitucional de la “muerte cruzada” se cambió todo, me refiero al primer mandatario y a los asambleístas, pero en esencia no se cambió nada, porque Daniel Noboa que en el debate del año pasado al ser interrogado sobre la crisis energética y de las soluciones que planteaba, dijo tener todo fríamente calculado e incluso que tenía un acuerdo con Israel que le permitiría salirle al paso al anunciado estiaje, pero al llegar al poder, ni acuerdo ni solución a nada. Lo que hizo fue gastarse 80 millones en una consulta popular, totalmente innecesaria, pudiendo invertir 130 millones en habilitar las 21 plantas termo eléctricas con las que ya cuenta el país. En cuanto a los asambleístas siguen enfrascados en pugnas inútiles entre bancadas, defendiendo sus propios intereses, postergando los intereses de quienes los pusieron allí.

El pueblo está indignado, por todo lo que pasa en lo que concierne a la inseguridad, que se ha visto agravada por los apagones tan largos que soportamos, indigna la indolencia del gobierno por la gente que necesita de diálisis dos veces por semana y se ven impedidos de recibir su tratamiento, por la deuda gigantesca del ministerio con las clínicas que proporcionan dicho tratamiento, y que hasta el momento ha cobrado mil vidas. Las personas nos indignamos por la ola creciente de secuestros y desapariciones, mientras nos dicen que estamos mejorando en ese aspecto, nos indignamos cuando todo presidente que asume el mandato se la pasa quejando de sus antecesores, mientras en campaña decían tener soluciones para todo.

La indignación del pueblo va en aumento, solo Dios sabe lo que puede pasar si se desborda.