Tercera Guerra Mundial: vaticinios

Numa P. Maldonado A.

Los cambios del globalizado mundo de hoy son, no solo imprevisibles sino alarmantes: la Tierra como planeta y como mundo con humanos y aun abundante vida, y una crisis socio-ambiental y moral desconocida, vibra a diferentes ritmos y tonalidades, y muchas de esas vibraciones amenazan con destruirnos por diferentes y variadas circunstancias, entre otras, por la amenaza de la Tercera Guerra Mundial. Esta vez, de darse, por sus condiciones de Guerra Total, no solo será la Tercera sino la última gran guerra humana, como muchos vaticinan. Porque no estará circunscrita al área del pequeño continente europeo, escenario de la Primera, ni a un área algo mayor donde sufrió y participo Japón, y EUA algo más de lejos, como en la Segunda Guerra Mundial, sino una moderna y desastrosa guerra que cubrirá el mundo entero, con todo el terror y el alcance de armas de enorme poder destructivo, en poder de ejércitos oponentes muy equilibrados. Vibraciones que también cubren con violencia, demagogia y descaro, y proyectos de largo plazo, a importantes segmentos continentales a través de las llamadas guerras locales al narcotráfico y crimen organizado, que en estas últimos décadas facilitaron su presencia, en varios países latinoamericanos, falsos lideres populistas y depravados dictadores, corruptos y ávidos de riqueza y poder, disfrazados de redentores sociales…Y con un cinismo extraordinario, apoyados por un importante electorado ciego, sumiso e ingenuo, pugnan, como es el caso de Ecuador, por retomar al poder o alcanzarlo, y hundir más a nuestro inmaduro y pobre país, en este caos local y mundial plagado de incoherencias.

El mundo de hoy, aparentemente enfrentado en dos bandos, como en la Guerras Fría que sucedió a la Segunda Guerra Mundial, tiene múltiples facciones hostiles que defienden diferentes ideologías, nacionalidades, etnias o religiones, o simplemente pugnan por hacer dinero fácil mediante el narcotráfico, el crimen organizado y la narcopolítica (elemental explicación para postularse candidato a mandatario o asambleísta, sin ningún merecimiento).

Toda esta situación, unida al efecto de los últimos fenómenos climáticos extremos (sequias y estiajes que provocan crisis energética, incendios, perdida de cosechas; destrozos por huracanes…) contribuyen más a crear intranquilidad y desazón en todas partes. Aquí, en Ecuador, según nuestro presidente, estamos en guerra contra el crimen organizado, contra los elementos y la imprevisión, y de yapa, con 14 a 16 candidatos a nuevos mandatarios que nos ofrecen no solo mejorar esta crítica situación nacional sino cambiar el mundo…Pero aun seguimos como perros recién nacidos y no podemos abrir los ojos… Cuando, en un gran esfuerzo universal, como diría Hermes Trismegisto, y hasta sin mayor esfuerzo, podríamos cambiar el actual ritmo vibratorio negativo a tonalidades o ritmos más positivos, en correspondencia a un pensamiento noble y sano que nos procure la polaridad deseada: buena salud física, mental y espiritual, con bienestar y paz.

Para terminar, volviendo al tema, observamos que, en buena hora, los grandes conflictos hoy solo ocurren en pocos puntos calientes (Ucrania, Oriente Próximo, Asia del Pacífico), puntos considerados por los expertos aun como disputas locales y no interconectadas. Pero presentan una grave amenaza: pueden evolucionar a situaciones indeseables con mayor probabilidad que en cualquier otro momento desde el final de la última guerra mundial.