
Leonardo Chamba H.
Continuación VI. Síntomas de deficiencias de nutrientes. Como una colaboración a los pequeños agricultores, a continuación, se exponen los síntomas generales que a simple vista presentan las plantas por deficiencia de elementos nutritivos, especialmente de los conocidos con el nombre de macronutrientes.
Deficiencia de nitrógeno (N): las hojas adultas, sobre todo las inferiores, son las más afectadas; se desarrolla clorosis, que provoca que las hojas se vuelvan amarillentas o verde pálido, debido a la pérdida de clorofila; aspecto amarillento general en la planta, incluidos los nervios; el envés y los nervios de las hojas toman a veces colores rojizos; los pedúnculos se vuelven cortos y delgados; ocurre una recuperación inmediata luego de agregar nitrógeno al suelo.
Deficiencia de fósforo (P): las hojas adultas inferiores se vuelven amarillentas, y verdes cuando se secan; presencia de manchas púrpuras en las hojas en ciertas especies como el tomate, el maíz, la lechuga, col, brócoli; si afecta desde el inicio del desarrollo, las plantas son enanas y su desarrollo es muy lento; hay menos desarrollo radicular, florecimiento y cuajado de frutos; tallos cortos y delgados; el número de yemas disminuye.
Deficiencia de potasio (K): la clorosis aparece en el borde de las hojas adultas bajas; pequeños puntos negros, necróticos, asoman entre los nervios o en el ápice de las hojas; la resistencia a los patógenos disminuye; el crecimiento se retarda; los tallos se vuelven débiles.
Análisis de suelo. Es el examen que se realiza en un laboratorio para evaluar el estado químico del suelo (acidez del suelo, nivel de nutrientes disponibles para la planta, salinidad, etc.). Con el análisis de suelo también se incluyen las interpretaciones de los resultados, recomendaciones de fertilización y enmiendas correspondientes. La importancia del análisis del suelo se fundamenta en que a través del mismo se llega a conocer con exactitud los nutrientes disponibles y los no disponibles, para poder suministrarlos en forma de fertilizantes. En otras palabras, el análisis de suelo asegura la inversión que el agricultor realiza, ya que le permite conocer la cantidad exacta de fertilizante que se necesita para una excelente producción.
Muestreo del suelo. En el caso de cultivos anuales, tales como maíz, maní, cebolla, tomate, hortalizas, las muestras deben ser tomadas al menos unos dos meses antes de la siembra del cultivo, para tener tiempo suficiente entre el envío de la muestra y la llegada de los resultados. En el caso de los cultivos anuales, efectuar un muestreo cada año, y, cuando los rendimientos del cultivo muestren que el manejo de la fertilización es adecuado, alargar a cada dos años.
Procedimiento para tomar la muestra de suelo. Para los pequeños agricultores, las herramientas necesarias son: un balde, una pala, machete y bolsas plásticas. Ya en el campo: 1) elaborar un croquis del lote a cultivar, del que se va a toma la muestra; 2) tomar un número apropiado de submuestras siguiendo un camino en zig-zag, de arriba hacia abajo en terrenos con pendiente inclinada; 3) limpiar bien el sitio donde se tomará la submuestra; 4) cavar un hueco en forma de “V” de 20 centímetros de profundidad, y, luego, de uno de los lados del hoyo tomar una tajada de 3 centímetros de espesor; 5) con un machete quitar los bordes, dejando una tajada central de 5 centímetros de ancho; 6) depositar la tajada submuestra en un balde limpio; 7) desmenuzar y mezclar bien todas las submuestras en el balde; 8) colocar la muestra del lote (unas dos libras, aproximadamente) dentro de una bolsa plástica, sobre ella la hoja de información, y todo dentro de otra funda, que será enviada al laboratorio.
Recomendaciones: • no mezclar muestras de diferentes lotes; • no tomar muestras al pie de cercas o zanjas, sitios de acumulación de materias vegetales o estiércol, sitios de quemas recientes y lugares pantanosos o con presencia de sales.
