Por: Sandra Beatriz Ludeña
En estos tiempos tan difíciles, después de la pandemia, nos ha quedado el trauma de la pérdida, que ahora se revive por la inseguridad interna del país, agravada con los apagones de energía eléctrica, los resultados son una fórmula peligrosa, pero ¿qué hacer ante esta situación tan intimidante?
Hablo desde la observación, a diario veo cómo los emprendedores empiezan a mostrar su ingenio para salir adelante y, esto describe planes que buscan mantenerse activos y prestando sus servicios a la comunidad. Así, identifico que existe la premeditación para la ayuda, por ejemplo, he visto cómo una joven mujer que realiza servicios de peluquería, se colocó una lámpara (tipo minero) en la frente y empezó a cortar el cabello de sus clientes, entre la oscuridad de las circunstancias y la claridad de su determinación.
Por otro lado, veo a un veterinario colocar gatitos sedados en unas canastas y exponerlos al sol, al preguntarle por qué lo hace, contesta que al no haber calefacción para la recuperación de las mascotas intervenidas quirúrgicamente, diseñó un plan de ayuda para sus pacientes, que entre otros pasos, incluye aprovechar los recursos naturales como el sol, para el postoperatorio.
Un agente de ventas ha incluido en su portafolio de productos un energetizante natural para elevar la energía humana, pues a falta de energía eléctrica solo nos queda activar la energía biológica para actuar con resiliencia, de esa manera, los clientes fortalecidos hacen frente a la situación sin estrés. Su plan de ayuda es una verdadera bomba para recargar positivismo.
Un contador paralizado por los cortes de energía eléctrica, decidió elaborar estrategias para inversiones asociadas, destinadas a implementarse en sectores específicos, por ejemplo el inmobiliario: citando a actores como el dueño de una casa, que desea vender el inmueble pero que no es inversionista, un inversionista que sabe cómo manejar la inversión sin dinero y hacerla rentable “a la entrada”, y un tercer participante, que cuenta con un fondo de dinero para restauración, todos dispuestos a prescindir de las casas financieras, así se arma un plan de ayuda financiera que genera dinero para los participantes, en tiempos de crisis.
En conclusión, en circunstancias extremas, lo único que puede salvarnos es un plan de ayuda urgente, que nace de los corazones humanos para humanos, por eso, empieza a verse muestras de creatividad sacando alternativas del conocimiento que cada uno tiene, así, cada proveedor de producto o servicio diseña su plan de ayuda para su cliente, cada maestro diseña su plan de ayuda para su alumno, cada servidor público diseña su plan para su usuario, y así sucesivamente, porque la inteligencia humana es la tabla de salvación.
