La Agencia Metropolitana de Control (AMC) clausuró dos establecimientos en La Mariscal y San Bartolo, donde se ofrecían entre 50 y 60 criptomonedas a cambio de escanear el iris y rostro de los usuarios.
Además, los locales promovían conferencias pagadas sobre identidad digital, tecnología y criptomonedas, utilizando dispositivos para crear identificaciones digitales únicas. Aunque aseguraban que los datos no serían almacenados, prácticas similares están prohibidas en otros países por riesgos de ciberseguridad.
La AMC calificó de «cuestionable» la naturaleza del negocio y advirtió sobre la protección de datos personales.

