Capilla de Teja de Taquil, reconocida entre 752 proyectos de 22 países en la BAQ

Arquitectos lojanos triunfaron con su diseño.

El viernes 22 de noviembre de 2024, la Capilla de Teja, ubicada en la parroquia Taquil del cantón Loja, alcanzó un reconocimiento histórico al ser galardonada en la categoría Arquitectura Mínima en la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (BAQ). La obra, diseñada por los arquitectos Iván Jiménez y Freddy Bonilla, se destacó entre 752 proyectos provenientes de 22 países, consolidándose como un referente de innovación y estética en el ámbito arquitectónico.

Proyecto

En una entrevista con Diario Crónica, el arquitecto Iván Jiménez compartió los detalles detrás de la Capilla de Teja, obra que ha marcado un hito para Loja al ganar en la categoría Arquitectura Mínima en la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (BAQ).

La obra, ubicada en el cementerio de la parroquia Taquil, fue diseñada junto a Freddy Bonilla y nació como respuesta a la necesidad de renovar el espacio donde se celebra una misa anual. La antigua capilla había cumplido su vida útil, lo que motivó al sacerdote y a los síndicos a buscar una solución.

Con un presupuesto limitado, los arquitectos optaron por trabajar con materiales propios de la zona, considerando la piedra, madera, tierra y teja. Finalmente, eligieron la teja, un elemento cargado de significado en la parroquia, tanto por su conexión histórica como por su valor simbólico. En este sentido, Iván explicó que las paredes de la capilla fueron diseñadas con una curvatura especial para minimizar el impacto de los fuertes vientos característicos del lugar. Además, las tejas fueron colocadas estratégicamente, superponiéndolas con ligeros espacios en algunas secciones para permitir que el viento fluya a través de pequeños espacios y reduzca la presión sobre la estructura. En otras áreas, las tejas están reforzadas con rellenos, para brindar mayor estabilidad y resistencia ante las condiciones climáticas, asegurando un equilibrio entre funcionalidad y durabilidad.

El proyecto, que fue construido mediante mingas comunitarias, refleja lo que Jiménez define como una «estética de la fealdad», donde el trabajo manual se convierte en el principal recurso. Además, los arquitectos adoptaron el concepto de capilla abierta, en el que el sacerdote celebra la misa desde un espacio central, mientras los asistentes se ubican en el exterior. Para reforzar esta idea, colocaron rocas fuera de la capilla, proporcionando un lugar en el que las personas puedan sentarse y escuchar, cómodamente, la misa, dado que esta se realiza una vez al año.

«La teja es un elogio al paisaje y al cielo», señaló Jiménez, destacando que la capilla invita al silencio, la soledad y el encuentro personal con la espiritualidad.

La obra, que tuvo una inversión total de USD 15.000, fue desarrollada entre 2019 y 2020, pero su participación en la BAQ se concretó este año.

Diseño de la capilla.

Un logro histórico para Loja

El reconocimiento obtenido en la BAQ es altamente significativo, según destacó Iván. “Muchas veces Loja ha participado, pero no ha ganado. Sin embargo, este premio es algo histórico: es la primera vez que la ciudad lo consigue. Esto demuestra que la arquitectura lojana puede alcanzar una palestra internacional y abre puertas para seguir realizando proyectos importantes”, enfatizó.

La Capilla de Teja no solo se erige como un espacio de valor espiritual, sino también como un símbolo del potencial de la arquitectura local para destacar en el ámbito internacional, llevando el nombre de Loja a nuevas alturas. (I)