Trotsky Guerrero: ciudadano ilustre de Loja

Numa P. Maldonado A.

Hace pocos días dejo de existir Trotsky Guerrero Carrión (enero 14 de 1948 – noviembre 19 de 2024), ilustre coterráneo cuyos méritos trasvasan con mucho su exquisito talento musical, como cantautor e intérprete, méritos que abarcan campos como la docencia y la investigación en ciencias económico-sociales.

A Trotsky lo conocí al iniciar la década de los setenta, como mi alumno, cuando yo me iniciaba como bisoño profesor y el cursaba el cuarto año de ingeniería agronómica en la Universidad Nacional de Loja. Entonces ya descollaba por su extraordinaria voz, alentando las luchas estudiantiles por las reivindicaciones sociales. Destacaba por su contagioso humor y su buena predisposición por el trabajo colectivo y como buen estudiante. Estrechamos nuestra amistad cuando, como compañeros docentes y junto a otros colegas y amigos como Salomón Coronel (+), Manuel Pacha (+), Francisco Vivar (+) , Carlos Rojas (+), Félix Paladines (+), Marco Plascencia, Jacinto Vélez, Ulpiano Salazar, Wilfrida Naranjo, Efrén Rodríguez, Patricio Aguirre, Manuel Mendieta, Ramiro Peñaherrera…, constituimos el Frente Institucional por la Reforma Universitaria (FIRU), con el propósito de orientar la educación superior de Loja a la excelencia académica, partiendo del conocimiento objetivo de la realidad regional y provincial. El FIRU estuvo dirigido por nuestro magnifico compañero y amigo Marco Placencia, y a pesar de que la extrema izquierda nos impidió tomar las riendas del Alma Mater, muchos compañeros del grupo, alentados y dirigidos por Marco Placencia, aprendimos a disciplinarnos, trabajar en equipo e investigar, y publicamos varios ensayos y libros. Precisamente, uno de los más entusiastas actores en este cometido Trotsty Guerrero. Recuerdo con nostalgia y afecto que a lo largo de ese quinquenio inolvidable (1978-1983), donde nos entregamos con pasión por la Causa Universitaria que proponía el FIRU, logramos paliar, si ese es el termino, las horas difíciles de la lucha política, gracias al exquisito humor de Carlos Rojas (el querido “obispo”) y el dúo de cantantes de lujo como TrostsKy y Marco.

Trotsky, con su desarrollada inteligencia emocional hacia el canto y la composición musical (herencia de su padre, el gran cantautor don Leonidas Guerrero), pudo fácilmente convertirse en cantante e intérprete de talla internacional, especialmente después de haber recibido el primer galardón en el Primer Festival de la Canción Nacional, de Guayaquil de 1969. Pero prefirió inclinarse hacia r sus férreos principios progresistas, sin fanatismos ni dogmas, y orientó su vida a la lucha por las causas nobles: su talento y formación profesional, que incluye un doctorado en Economía Agraria en Rumania, los dedicó, especialmente, a impulsar el desarrollo de Loja. En la UNL inauguró una verdadera catedra de Economía Agraria y creo que, en términos generales, contribuyó a entender mejor los vericuetos de la economía campesina… Desde este punto de vista, Trotsky fue un hombre realizado.

El legado de obras escritas es abundante: escribió artículos cortos, ensayos y libros: entre estos últimos destacan: La descapitalización del agro y la situación campesina (1986), Economía Agraria (1992), Modernización Agraria y pobreza rural en el Ecuador (1992), Vicisitudes y perspectivas del comercio campesino (1995), El reto histórico de Loja (2002), Espejismo y realdad de la emigración lojana (2003), Aportes para debatir el desarrollo de Loja (2007), con José Poma y Lorena Salcedo.

Querido Trotsky, intelectual de valía, compañero de lucha, gran amigo, descansa en Paz.