Chakras, las ruedas de la vida 

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta  

Desde las inmensas galaxias espiraladas, a miles de años luz, hasta los trillones de átomos que giran en un gramo de arena, el universo está compuesto por ruedas de energía. Las flores, los troncos de los árboles, los planetas y las personas: todos estamos formados por diminutas ruedas que giran en nuestro interior y sobre la gran rueda de la Tierra, que gira a su vez sobre su órbita en el espacio. 

La rueda, componente básico de la naturaleza, constituye el círculo de la vida que fluye por todos los aspectos de la existencia. 

En el núcleo de cada uno de nosotros giran siete centros energéticos comparables a ruedas, conocidas con el nombre de chakras. Se trata de intersecciones de fuerzas vitales que reflejan aspectos de la conciencia esenciales para nuestra vida. Los siete juntos forman una profunda fórmula de integridad que unen mente, cuerpo y espíritu. Como sistema, los chakras se convierten en una poderosa herramienta para el conocimiento y crecimiento personal y planetario. 

Los chakras son centros de organizaciones para la recepción, asimilación y transmisión de energías vitales. Nuestros chakras, como ejes centrales, forman la red de coordinación de nuestro complicado sistema mente – cuerpo. Desde el comportamiento instintivo a las estrategias planificadas conscientemente, desde las emociones a las creaciones artísticas, los chakras representan los programas básicos que rigen nuestra vida, amores, aprendizaje e iluminación. Al ser siete modalidades vibratorias, forman un mítico puente del arcoíris, un canal de conexión que une cielo y la tierra, la mente y el cuerpo, el espíritu y la materia, el pasado y el futuro. Mientras giramos por los tumultuosos tiempos de nuestra era actual, los chakras actúan como engranajes que permiten el movimiento de la espiral de la evolución, acercándonos cada vez más a las aún desconocidas fronteras de la conciencia y su infinito potencial. 

El cuerpo es un vehículo de la conciencia. Los chakras, por su parte, son las ruedas de la vida que guían este vehículo a través de sus pruebas, tribulaciones y transformaciones. Para impulsar nuestro vehículo con delicadeza necesitamos un manual de usuario, además de un mapa que nos indique cómo navegar por el territorio que hemos de explorar. 

En un mundo fragmentado en el que la mente se encuentra separada del cuerpo, la cultura se aleja del planeta y el ámbito material se aparta del espiritual; necesitamos contar con sistemas que nos permitan reivindicar nuestra propia plenitud. 

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta  

Ced. # 1100310455