¿En busca del outsider?

César Eduardo BRICEÑO TOLEDO

cbricenot@hotmail.com

Después del debate realizado el último domingo, entre los aspirantes presidenciables; hubo muchas interrogantes que no se respondieron y otras que no satisfizo a la ciudadanía. Creo que todos, de alguna manera, conocen los problemas cruciales que soporta el pueblo ecuatoriano; aunque algunos para ganar el rating popular, hicieron propuestas demagógicas, sin ningún sustento racional, económico y técnico; como no pagar la Deuda Externa, pero sí atraer la inversión extranjera; echar mano a la Reserva Internacional o escarbar la tierra para obtener 40.000 millones de dólares; bajar el IVA, que sirvió para disminuirla criminalidad; aumentar la producción petrolera, cuando existe por voluntad popular, cerrar los pozos del ITT-Yasuní; entre otros.

Algo se dijo someramente sobre la deuda con el IESS, que supera los 30.000 millones de dólares; se soslayó la homologación y recategorización de los maestros con sueldos paupérrimos. Nada serio sobre el achicamiento de un Estado obeso, que cada vez, incrementan los diferentes gobiernos populistas, para sus innobles propósitos. Como siempre, hubo un derroche de ofrecimientos politiqueros para invertir en educación, salud y empleo; que nunca dijeron, con qué dinero lo van hacer; cuando al momento estamos endeudados hasta la coronilla; que solo estamos cubriendo deudas con gasto corriente. Nada se dijo, cuál va a ser la actitud en materia de Relaciones Exteriores; sobre todo, con países antidemocráticos que han pisoteado los derechos humanos.

Creo que las expectativas no satisficieron, por el lapso corto de los debatientes, que considero que para el futuro el Tribunal Electoral debe cambiar de modelo, por ejemplo, que mediante varios grupos y en varios días, los aspirantes dispongan de más tiempo para sus exposiciones de los planes de gobierno. Estimo que, sigue la ventaja para las dos opciones de correístas y anticorreístas, que tienen primacía sobre el resto de candidatos; postergando la ansiada presencia de un outsider, como sucedió con el actual mandatario, que debe ganar en las urnas la primera y segunda vuelta electoral, para que no le ocurra como sucedió entre León Febres Cordero y Rodrigo Borja Cevallos, en 1984. Inclusive, para la aparición de outsider, surge de un proceso de liderazgo anterior, inclusive desde la vida estudiantil y apoyado de algún sector político, que a veces tiene que tener presencia por décadas, como sucedió con Jaime Roldós Aguilera. De la impronta de este “reality show”, como se ha dicho, no puede surgir el guía que necesitamos, por generación espontánea. Falta mucho que andar en los siguientes cuatro años.

Sea cual sea el resultado de los próximos comicios; nuestro país no podrá perfilarse a ser un país moderno, si los políticos de nuestra nación, de manera seria y responsable, no trabajan con la Asamblea, para llevar a cabo las reformas políticas que deben hacerse al Código de la Democracia, que a la postre es un fiasco para la credibilidad ecuatoriana.

Loja, 23 enero de 2025